1. La casa de la playa (parte 3)


    Fecha: 18/06/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... sentía en el paraíso.
    
    Unos cuantos minutos después, casi por casualidad, recordé lo imprescindible que es para un hermoso y sensual organismo como el mío volver a respirar. ¡Estaba tan absorta, gozando sin control que lo había olvidado una vez más! ¡Definitivamente estaba como poseída!
    
    Pero no era solamente la necesidad de subir a tomar aire lo que me hacía recordar la superficie, sino también el viejo hábito de jadear emitiendo algún sordo sonido que yo tenía por costumbre realizar durante el acto de copular; lo cual resultaba un poco difícil dado las circunstancias especiales de aquel momento. Nunca mi garganta había tenido que silenciar tantos gritos y gemidos de placer como en esa ocasión.
    
    Sin embargo, yo no pensaba acobardarme tan fácilmente, sino todo lo contrario, estaba deseosa de encontrar la forma de prolongar ésta situación al máximo. Y entonces, providencialmente, pude recordar donde tenía puestas ambas manos. ¡Exacto! ¡En la cintilla del calzoncillo de Pablo!
    
    Una idea había llegado a mi mente ofreciendo una ingeniosa solución a mi dilema. Sólo tenía que halar un poco hacia abajo la prenda interior del fornido chico y ésta se deslizaría por sus muslos gracias a su enérgico movimiento de cadera; y de esa manera yo estaría en posición de poder disfrutar de su enorme miembro sin intermediario. Sin embargo, justo antes de animarme a desnudarlo una duda me detuvo.
    
    ¿Cómo se sentiría Pedro al verme desnudar a su amigo enfrente de él? ¿A caso no iba a ...
    ... desear que yo hiciera lo mismo por él? Lo último que yo quería es que Pedro se pusiera celoso y terminara abruptamente con nuestra excitante coreografía en progreso; ¡la verdad la estaba disfrutando demasiado! Desafortunadamente, por él estar ubicado en mi 'otro extremo', no había manera humana posible de desnudarlo al mismo tiempo que a Pablo; por lo que si llegaba a desear el mismo trato tendría que esperar por su turno.
    
    En una fracción de segundo el riesgo fue sopesado y aceptado, tenía mucho que ganar y poco que perder; ¡había que aprovecharlo! Sin nada más que pudiera yo hacer; implore al cielo para que le otorgara a Pedro, la paciencia suficiente para esperar a que yo me pudiera ocupar de él.
    
    Sincronizando hábilmente mis manos con el rítmico movimiento de cadera de Pablo, jalé ligeramente hacia mí la cintilla de su íntima prenda tan precisamente, que con un sólo movimiento pude bajarla hasta sus rodillas sin interrumpir su frenético vaivén. ¡Fue algo mágico!
    
    De un instante a otro, mis mejillas ya no eran restregadas con esa desgastada tela gris; sino más bien eran acariciadas con la firme y tersa piel que cubría su miembro desde la punta de su enorme cabeza, hasta donde el grueso tallo se unía con dos grandes bolas peludas.
    
    En efecto, sin la presión de su ropa interior impidiendo su erección podía apreciar perfectamente como su miembro se extendía cuan largo era; cubriendo toda la longitud de mi rostro sin problema. Era divertido intentar calcular su tamaño al ...
«12...91011...15»