-
La casa de la playa (parte 3)
Fecha: 18/06/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... someteríamos a su decisión. Ni siquiera me molesté en tomar aire. No importaba cuanto tiempo los chicos quisieran mantenerme bajo el agua, estaba segura de que lo soportaría. Toda la excitación que experimentaba en ese momento hacía que el riesgo inherente valiera la pena. Pablo sonrió en silencio aceptando la encomienda que le había sido asignada, y sin más demora, me sumergió brutalmente en el agua sujetando mi cabeza nuevamente por la nuca; para inmediatamente después abalanzarse con su cadera contra mi rostro con una actitud tan dominante y perversa, que no le había visto en todo el día. Su miembro, aún erecto, era empleado para restregar una y otra vez su inmunda ropa interior contra la delicada piel de mis mejillas; alternando su ángulo de ataque de un lado a otro. Primero por la izquierda, luego por la derecha, sin olvidar pasar por debajo de mi nariz; permitiéndome apreciar, aunque fuera sólo con la imaginación, ese rancio olor de macho que tanto me excitaba. Exquisito. De Pedro obviamente no me podía quejar, su carácter fuerte había sido más que probado durante todo el día, por lo que estaba más que segura que no me decepcionaría. Sujetándome firmemente por la cintura con ambas manos, empujaba su pelvis contra mi cuerpo con violencia; soportando como un verdadero hombre, el dolor auto infringido cuando su miembro se doblaba angustiosamente sobre sí mismo, al momento de chocar con la unión inferior de mis glúteos. Con cada una de sus certeras y ...
... fuertes embestidas intentaba hacer un leve giro; como si él creyera que utilizando su duro miembro a manera de tornillo conseguiría perforar la delicada tela de mi diminuta prenda. Quizás no estaba tan errado, pues con cada estocada conseguía introducir su filosa daga más profundamente dentro de mi alma, aún que fuera sólo de manera superficial. Yo me sujetaba fuerte a la cintura de Pablo, tratando de mantenerme sumergida; mientras intentaba a toda costa evitar que mi cuerpo ingrávido, se doblara por la mitad en cada ocasión que las poderosas acometidas de los chicos coincidían sobre mi ser. La sensación que me invadía era indescriptible. El sentirse deseada con locura por dos atléticos jóvenes y saber que, por esos escasos segundos, en su mente no había espacio para nada que no se relacionara con mi cuerpo y las innumerables formas en que podían gozar con él a su antojo, habían disparado mi excitación a mil. ¡Definitivamente no quería que esto terminara! Completamente enajenada de la realidad, en mi propio y exclusivo mundo de fantasía, a mis pensamientos llegó el ineludible y siempre odioso hábito de comparación; para intentar determinar cuál de mis dos flanqueadores había sido mejor bendecido por la madre naturaleza, anatómicamente hablando. Por enfrente tenía a Pablo, abofeteándome en el rostro sin parar, con ese enorme bulto frontal. Y por detrás tenía a Pedro empalándome continuamente con su filosa y larga estaca. Simplemente imposible decidirme por uno de los dos. Me ...