1. La casa de la playa (parte 3)


    Fecha: 18/06/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... causa del impacto invadió mi cuerpo, dejándolo completamente adormecido. No podía creer lo que les estaba permitiendo a los chicos hacer conmigo. Si el objetivo de ellos era asegurarse que yo no volviera a jugarles una broma pesada, creía haberlo entendido. Sin embargo, todavía faltaba que Pablo reafirmara su punto.
    
    —¡Vamos perra, una vez más! —sentenció Pedro sujetándome por una pierna, como si quisiera prevenir que yo escapara. No me encontraba en condiciones de eso.
    
    Pedro me empujó hasta la orilla donde se encontraba Pablo, para que este me sacara a la superficie colocándome de pie frente a él. Yo lo mire a los ojos sonriendo tontamente. Sin pensarlo mucho, él se agachó frente a mí para pasar su brazo izquierdo por entre mis muslos, sin esperar la ayuda de su amigo, no la necesitaba, era suficientemente capaz de manejar mi peso.
    
    —¡Vamos cabrón, tú puedes! —alentó Pedro; mientras Pablo pasaba también su brazo derecho por entre mis muslos sujetándose fuertemente a mis glúteos.
    
    Pablo miraba hacia arriba apoyando su mentón en mi vientre. Respiró profundo, preparándose a erguirse conmigo sobre sus anchos hombros. Al igual que con Pedro, me sujeté fuertemente a su cabeza presionándola contra mi vientre para no caerme.
    
    Sin ningún problema, Pablo se puso en pie soportando su peso y el mío combinados, dio un paso al frente, listo para lanzarse al agua. Aún con mi cuerpo adormecido encontré suficiente valor para soltar su cabeza y, una vez más, levantar los brazos ...
    ... en señal de victoria; suponiendo que ésta vez me debería doler menos. Estaba equivocada.
    
    De nueva cuenta, el mayor peso de Pablo jugó en mi contra, consiguiendo ambos una mayor cantidad de inercia que tenía que ser disipada de alguna manera. ¿Dónde más terminaría esa cantidad de energía, si no era en mi pequeño y frágil cuerpo? Recibí de lleno el impacto provocando que el ardor que ya sentía se incrementara exponencialmente.
    
    Para ser sincera, extrañamente toda ésta tortura me gustaba, me excitaba. ¿Cuándo mi novio se atrevería a maltratarme de ésta manera sólo por diversión? Obvio nunca. Como los chicos tenían claro que tal vez nunca volveríamos a vernos, no se esforzaban en reprimir sus más profundos y perversos deseos. ¡Me encantaba!
    
    Reponiéndome del golpe nadé lentamente flotando adolorida hacia a la orilla; donde se encontraba Pedro quien era el verdugo a cargo. Antes de que pudiera yo llegar él saltó ágilmente a la piscina para acortar el camino, quedando yo flotando en medio de los dos chicos.
    
    —¿Qué pasa perra? —preguntó Pedro, en forma retórica—. ¿Quieres más?
    
    La lógica dictaba que respondiera ‘no’. Que suplicara de rodillas llorando por su perdón; que prometiera que nunca más volvería a faltarles el respeto jugándoles alguna pesada broma; que me refugiara en la seguridad de mi habitación.
    
    Pero justo cuando estuve a punto de responder una duda me invadió: ¿Cuándo volvería a tener la oportunidad de ser sometida tan deliciosamente por dos hermosos y ...
«12...567...15»