1. La casa de la playa (parte 3)


    Fecha: 18/06/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... viriles chicos? Así que, olvidando la lógica por el momento, con un movimiento de cabeza asentí que ‘sí’.
    
    Pedro me miró sonriente, de pie enfrente de mí, satisfecho con mi respuesta. Y con actitud dominante me sujetó por el cabello para jalarme hacia él; y sin previo aviso me sumergió en el agua sujetándome por la nuca salvajemente con ambas manos como si tratara de asfixiarme.
    
    Esos primeros segundos me parecieron eternos. Yo pataleaba en el agua desconcertada, cerrando fuerte la boca para retener el escaso aire que me quedaba, sujetándome de sus brazos para intentar liberarme. Y justo cuando empezaba a entrar en pánico, un leve golpeteo en mi rostro me hizo entender el nombre de éste nuevo juego.
    
    Primero fue un golpe en mi mejilla derecha, luego otro en la izquierda; uno más en medio de mi rostro. No sé exactamente cuántos golpes recibí antes de que pudiera descifrar el ritmo de la cadera de Pedro, quien utilizaba el enorme miembro bajo su calzoncillo para abofetearme en la cara. Entonces comprendí perfectamente que no era que él estuviera tratando de asfixiar, sino todo lo contrario, me estaba ofreciendo su miembro para jugar. ¡Tenía que aceptarlo!
    
    Lo sentí golpear en mi mejilla duro como un garrote, pasando frente a mi rostro de lado a lado. Si anteriormente había sentido curiosidad por el tamaño del miembro de aquel chico, éste era el momento de averiguarlo; comparándolo indirectamente contra la proporción de mi rostro.
    
    Que extraño es el tiempo. Cuando ...
    ... algo no lo disfrutas te parece eterno; pero si le agarras el gusto se vuelve tan fugaz. Las embestidas de la cadera de Pedro duraron unos segundos más hasta que él recordó que yo necesitaba respirar, ¡por poco yo también lo olvidaba!, permitiéndome entonces emerger sonriente enfrente de él.
    
    —¿Te gustó? —preguntó Pedro, jalándome por el cabello cruelmente para mantener mi cabeza sobre el agua.
    
    —Sí... sí... sí... —respondí eufórica tartamudeando, rompiendo el silencio que mantenía desde que mi novio se había marchado.
    
    —De acuerdo —concedió Pedro sonriente, satisfecho por mi sumisión.
    
    Ésta vez no me agarrarían desprevenida. Respiré profundo para llenar mis pulmones de aire, antes de que Pedro volviera a sumergir mi cabeza sujetándome por la nuca. Y tal como lo esperaba (o deseaba), una vez más él comenzó con sus embestidas de cadera contra mi rostro; utilizando su ahora más erecto miembro como bastón de castigo. Afortunadamente podía contener más tiempo la respiración, por lo que podía apreciar su gran miembro mucho mejor. Cuando este golpeó en mi nariz, ¡juro que casi pude oler su aroma bajo el agua! Estaba en un éxtasis total.
    
    Obvio, Pablo justo a lado, era el único que estaba en posición de deleitarse con la escena antes sus ojos, masturbándose frenéticamente (espero). Parecía dar la impresión de que Pedro estaba follándome salvajemente por la boca estando yo bajo el agua. Por eso es perfectamente entendible que cuando su amigo me permitió emerger nuevamente ...
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