1. Bonnie Parker


    Fecha: 14/07/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... beber un par de cervezas para darle oportunidad a Carlos de recrearse la pupila con mi hermosa anatomía; él me desafió no sólo a que esa noche durmiera en su cama, lo cual yo ya estaba más que dispuesta a hacer como en otras ocasiones, sino que además lo hiciera ¡completamente desnuda!
    
    A penas terminó de retarme, coloqué sobre la mesa la botella vacía que tenía en la mano para remover de mis hombros los tirantes del sujetador, ¡lenta y sugestivamente! Como una señal clara de aceptación al reto que él había invocado. Y dándole la espalda, me dirigí hacia el dormitorio en lo que deslizaba mi delicada prenda superior desde mi torso hasta mis pies, dejándola caer en el camino.
    
    La prenda inferior me la quité ya en el dormitorio sin encender la luz, justo frente a la cama; y completamente desnuda me metí bajo las sábanas en espera de mi osado y atrevido compañero de juerga. ¡Súper excitada y ebria! ¡Qué afortunado resultó ser mi amigo esa noche! ¿No creen?
    
    Carlos se desvistió en la penumbra de la habitación mientras yo lo observaba con curiosidad. Hasta ese momento yo sólo lo había visto en traje de baño cuando ambos coincidíamos en la piscina del complejo habitacional. Donde el agua fría remarcaba por unos segundos el bulto en su entrepierna antes de que éste se retrayera a causa de la baja en su temperatura corporal; por lo que mi curiosidad por conocer la talla de su miembro estaba más que justificada.
    
    Ya estando desnudo Carlos amagó, jugueteando un par de ocasiones, ...
    ... con saltar a la cama para caer justo sobre mí.
    
    “¡Alto!”, grité entre risas, asustada por su falsa amenaza en lo que levantaba las sábanas para invitarlo a meterse debajo de ellas de una forma menos violenta.
    
    Ya los dos en la cama, bajo los influjos del alcohol, nos abrazamos cariñosamente como en otras muchas ocasiones; sólo que ésta vez el contacto de nuestros cuerpos desnudos ocasionaba que cada caricia que nos regalábamos, por más sutil que ésta fuera, hiciera que nuestra piel ardiera de deseo. Especialmente, cuando nuestros órganos sexuales estaban involucrados.
    
    Al final, esa noche no hicimos nada más aparte de dormir abrazados con brazos y piernas; haciendo un esfuerzo extraordinario por ignorar cada sensación que se producía alrededor de nuestras zonas erógenas. Supongo que en el fondo ambos teníamos el mismo temor de perder nuestra gran amistad por una sola noche de pasión, por más tentador que la oportunidad se nos presentara.
    
    Sin embargo, eso no evitó que al día siguiente disfrutáramos de tomar una ducha juntos antes de partir a nuestros trabajos. Viéndonos forzados a utilizar ambos pares de manos para hacer rendir la única barra de jabón de que disponíamos; enjabonando mutuamente cada rincón de nuestros cuerpos. ¡Juró que nunca en la vida me había sentido tan limpia (o sucia, depende de cómo lo cuente)!
    
    Después de esa excitante ocasión Carlos y yo no desaprovechamos cada oportunidad para desnudarnos uno en frente del otro. Me hacía temblar de emoción ...
«12...101112...26»