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Bonnie Parker
Fecha: 14/07/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... inundó con la fragancia inconfundible de las ‘partes nobles’ de un hombre. Quizás no concordaba del todo con sus violentos métodos policíacos, pero él era un hombre al fin, ese aroma me lo recordaba. El oficial blandeó amenazante su ‘garrote’ frente a mí, dispuesto a usarlo sin piedad; mientras mis ojos lo seguían de un lado a otro con ansiedad. ¿Han tenido esa extraña sensación de desesperación, al saber que algo malo está por suceder y no saben si rogar para que no ocurra, o rogar para que ocurra lo más rápido posible? Justo así me sentí por unos escasos segundos. Sin previo aviso, el oficial atestó un fuerte golpe en mi rostro con su nuevo ‘garrote’ intentando rompernos a Bonnie y a mí; pero no lo conseguiría, no sin que diéramos pelea. Si él estaba dispuesto a utilizar su mejor arma contra nosotras era menester pagarle con la misma ‘moneda’. Lejos de retroceder contra el despliegue de esta nueva arma, me armé de valor y en nombre de ambas alcancé a acariciar el duro ‘garrote’ con mis labios sujetándolo firmemente con un tierno beso. El ‘arma’ más infalible que una mujer segura de su sensualidad posee contra la brutalidad de un hombre. El oficial dibujó una sonrisa de lujuria en su rostro al tiempo que su garganta profería un leve quejido de placer, cuando llegó a sentir la tibieza de mis labios en su erecto miembro; cerrando los ojos y dirigiendo su mirada hacia el techo. Como hubiese hecho con su anterior arma, bajo la supervisión de Bonnie, continué ...
... degustándola de arriba a abajo empleando mi lengua hábilmente; distrayéndolo de la razón principal por la que se encontraba en mi departamento. Mi objetivo era claro, había conseguido despojarlo de sus armas sin mover un dedo, en poco tiempo conseguiría despojarlo de su voluntad; no importaba hasta donde tuviera que llegar. Aunque, por otro lado, debo reconocer que la calidad y tamaño de la actual ‘herramienta’ de tortura del oficial facilitó mucho mi labor, por lo que no tuve ningún reparo en continuar con la encomienda por unos minutos más (era mi fantasía después de todo). Por lo que en cuestión de segundos conseguí que toda la longitud del nuevo ‘garrote’ se viera cubierta ya no sólo con mi propia saliva, sino también con el de una sustancia blanquecina, viscosa y de dulce sabor que salía de su punta escurriendo hasta ser recogida por mi lengua. ¡Delicioso! Por un momento llegué a sentirme un poco apenada conmigo misma. ¿Cómo era posible que comenzara a sentirme cómoda con la actual situación, en la que era vilmente sometida por un hombre que apenas conocía? “Bueno, no será la primera vez”, pensé en mi interior tranquilizándome a mí misma. En un instante dado, justo cuando lamía la húmeda punta del nuevo ‘garrote’, un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando un fugaz vistazo al pecho de mi captor me permitió conocer el nombre escrito en su placa de identificación: Hammer. ¡Mierda! Era de esperarse que el oficial asignado a irrumpir en mi departamento no podía ser ...