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Bonnie Parker
Fecha: 14/07/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... lugar público, o esperar a que él me lo propusiera no pasaba por mi cabeza ni en un millón de años. Para él, el sexo tenía que ser algo más ‘privado’ e íntimo; ¡Que locura! ¿Verdad? Bueno, quizás esa debería ser la forma correcta de ver el sexo en pareja, no lo sé con exactitud; pero lo que sí sé es que una vez que se ha probado el champagne la cerveza sabe a orina (lo cual no significa que por tomar champagne no volvería a tomar cerveza, u orina; en cualquiera de los dos casos depende del contexto). “Te amo tanto linda” o “eres la más hermosa mi amor”, son el tipo de frases con la que Alberto suele halagarme durante nuestras sesiones de sexo. Y aunque en una primera instancia parece ser que es lo que una mujer desea escuchar cuando se está entregando físicamente a un hombre, con el tiempo pueden perder su significado a causa de la repetición. Muy diferente a las emociones que los chicos más salvajes con los que había estado llegaron a provocar en mí, cuando alababan mi femineidad con un lenguaje más vernáculo. “Te voy a coger puta”, o, “ya sé que te gusta la verga”, eran la clase de poesía que me volvía loca cuando de sexo se trataba durante mi época de soltera. Y si a eso le agregaban un par de ‘firmes caricias’ podrían conseguir que llegara al orgasmo en un santiamén. Aunque no lo decía abiertamente, sabía que Alberto tampoco veía con buenos ojos la forma de vestir tan reveladora que solía utilizar las ocasiones que salíamos a divertirnos con nuestros amigos. ...
... Teniendo que tranquilizarlo dando le a entender que me gustaba vestir así exclusivamente para él; ocultándole el hecho de lo mucho que me fascinaba robar las miradas de deseo de otros hombres apenas él me descuidara por un segundo. Aun cuando era cierto que mi época de travesuras universitarias ya había terminado; no consideraba que fuera el caso de mi vida sexual, el cual yo esperaba que debía incrementarse justamente por tener una pareja estable. Y aunque en teoría eso parecía ser, pues prácticamente todos los fines de semana desde el viernes hasta el domingo Alberto se quedaba a dormir en mi departamento; debido a su carácter serio (por no decir aburrido), la monotonía en la cama se hizo presente rápidamente. Algunas de mis mejores amigas, conscientes del predicamento en que me encontraba, me sugirieron utilizar lencería temática para estimular el juego del rol previo al sexo. Y aunque yo consideraba que era muy pronto en mi relación para recurrir a este tipo de estrategias, en un buen día mi armario se encontró lleno de todo tipo de atrevidos y reveladores conjuntos de lencería. Una cariñosa enfermera, una dura policía o una pervertida diablita tomaron turnos para presentarse en mi habitación a seducir o torturar a mi novio según fuera el caso; salvando nuestra relación tan pronto la puerta se cerraba detrás de él. Me encantaba ‘complacer’ a Alberto atándolo a una silla para evitar que usara sus manos; mientras lo torturaba con un provocativo baile sobre su ...