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Bonnie Parker
Fecha: 14/07/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... pero dado que él todavía no se había puesto el atuendo que le había escogido para interpretar a Clyde, supuse que iría a cambiarse a la otra habitación para regresar ya caracterizando al famoso criminal. Sin embargo, para mí sorpresa lo escuché salir del departamento al cerrar la puerta tras de él. —¡Idiota! —exclamé al deducir que posiblemente había olvidado algo en el coche; dejando el asunto de lado para dedicarme a hacer los últimos arreglos de mi atuendo. Después de autoconvencerme de que lo que vestía en ese momento era lo que se había ajustado mejor a mi cuerpo, pase a seleccionar la bolsa, boina y demás accesorios que completarían mi disfraz. Estaba probándome los aretes cuando escuché que alguien golpeaba la puerta de mi departamento. —Adelante, está abierto —grité invitando a pasar a quien supuse debería ser Carlos, el apuesto vecino del departamento de a lado, debido a que mi novio tiene llave. No sería la primera vez que mi amigo llegaba a mi departamento sin invitación, ya que tenemos una amistad de varios años, prácticamente desde que me mudé al edificio; lo único fuera de lo normal es que él también suele entrar cuando la puerta está sin cerrojo. Y aunque siempre me ha parecido un chico muy apuesto y simpático, por el hecho de tener una novia muy celosa, nuestra relación no ha llegado más allá de coqueteos ‘inocentes’ (este término es relativo, ya sabrán porque), compartiendo una ocasional copa a altas horas de la noche en su departamento o el ...
... mío. “Háblame cuando se vaya”, solía decirle a Carlos a modo de broma, sugiriendo que no dudada en llamarme cuando su novia se marchara para vernos a escondidas. A su vez, él respondía a mi hipotética propuesta con humorísticas frases como, “pero no vuelvas a dejar tus calzones en el piso”; insinuando que yo me desnudaría al estar en su departamento (lo cual era probable). Tener un ‘mejor amigo’ varón viviendo tan cerca de una, tiene sus ventajas aparte de las ocasionales bromas que nos gestábamos uno al otro. Pues sabes que cuentas con alguien a quien recurrir cuando ocurre alguna emergencia en tu hogar que precise ser reparada; o si sólo necesitas conversar de algo que te sucede y no puedes hablar con nadie más. A cambio yo le otorgaba a Carlos no sólo mi amistad, sino también acceso total a mi departamento aun cuando yo no me encontrara. La confianza que le tenía era tal que ya me había visto desnuda en más de una ocasión. Entre ambos habíamos mantenido la costumbre de compartir una copa, por no decir cerveza, una vez a la semana cuando nuestras parejas no estaban con la excusa de no beber solos como un vulgar alcohólico. Oportunidad que aprovechábamos para ponernos al corriente de lo acontecido esa semana. Nos encantaba acurrucarnos en el sillón bebiendo un capuchino; mientras veíamos una película hasta que a ambos nos ganaba el sueño, sólo para terminar compartiendo la cama del departamento en que nos encontráramos. Claro, siempre teniendo cuidado de no ser ...