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La casa de la playa (parte 4)
Fecha: 05/08/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
—¡El patrón! —exclamó Pablo exaltado, deteniendo sus fuertes embestidas sobre mis glúteos abruptamente. Era lógico que él fuera el primero en asustarse, su personalidad tímida y sumisa así lo dictaba. Quién sabe, cuántas oportunidades de placer carnal se habría negado a sí mismo en el pasado debido a su débil carácter; de haber estado yo en su lugar quizás no hubiese parado hasta ser atrapada infraganti. En cambió él, de inmediato soltó mi cadera dando un paso hacia atrás presa del miedo. La ‘graciosa huida’ de Pablo provocó que Pedro y yo perdiéramos el ritmo de, hasta ese momento, la bien sincronizada coreografía. Con la última estocada de su cadera contra mi rostro, mi cuerpo perdió el delicado equilibrio que me permitía mantener la horizontal. Al salir proyectada hacia atrás mi trasero emergió primero, asomándose por encima del agua; mientras mi torso se sumergía un poco más, debido a que Pedro aún tenía ambas manos ejerciendo presión sobre mi nuca. Debió haber sido una graciosa imagen que sólo los chicos pudieron disfrutar; mis dos redondos y magníficos glúteos flotando a la deriva, como si se tratase de solitarias islas gemelas en medio del mar. Tan pronto Pedro removió sus manos de mi cuerpo, arqué mi espalda para sacar mi cabeza por encima del nivel del agua, recobrando la compostura. Una vez más, el aire entró en mis pulmones abriéndose paso por mi garganta acompañada de un ronco sonido que reverberó a causa de mis intermitentes jadeos. ¡No podía ...
... creer el tiempo que había permanecido conteniendo la respiración bajo el agua!, de nueva cuenta había batido mi propia marca personal de apnea. —¡De perdido avisa cabrón! —reprendió Pedro a Pablo, molesto por la cobarde retirada de su amigo. Pedro definitivamente era mi tipo de hombre, valiente y temerario; un hombre que no se dejaba amedrentar fácilmente y que sabía otorgar al frenesí carnal del que estábamos disfrutando su justo valor, ¡un verdadero macho! Después de todo, cuando volvería a tener la oportunidad de disfrutar del atractivo cuerpo de una chica muy por encima de su nivel social y económico; aprovechar una oportunidad así bien valía la pena el riesgo de cualquier cosa que pudiera pasar. El que mi novio estuviera por entrar a la casa no lo perturbaba en absoluto; sino todo lo contrario, mantenía su temple de acero; pues entendía que la posibilidad de que mi novio nos atrapara daba a la cadente situación un delicioso toque extra de peligro. Después de reclamar a Pablo, desde su posición frente a mí, Pedro me miró fijamente con un semblante altanero y retador; se sentía orgulloso. Y tenía derecho a estarlo. Los músculos de su atlético cuerpo desnudo brillaban por la humedad del ambiente; permitiendo escurrir algunas gotas por su bien marcado abdomen. Y bajo el agua, su erecto y enorme miembro apuntaba directamente hacia mí, a sólo escasos centímetros de mi rostro. La sonrisa de lujuria en sus labios no tenía precio; se veía imponente, estaba ...