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“El largo regreso a Córdoba”
Fecha: 06/09/2024, Categorías: Otros Textos, Autor: Oldieman, Fuente: TodoRelatos
... murmullos eran cada vez más insistentes. -¡Asómate!- Le exhortó Baltar a uno de los niños. -Tú eres el dueño de la naranja! - Le replicó este. -¡Sois unos cobardes! ¡Siempre tengo que hacerlo yo todo!- Gritó enfadado. -¿Se lo habrá llevado la bruja?- Susurró uno de los niños y todos se miraron. Rafaico sabía que la inmunidad de la que gozaba tras el muro, no duraría mucho más tiempo. De pronto, como un flash, le invadió una idea. Desde su misma posición, sonrió y mirando hacia arriba, se le escapó una tímida carcajada. Los minutos pasaban con distinta tensión desde ambos lados del muro. Los cinco niños, cada vez más preocupados por tener que saltar la pared, y Rafaico, esperando al momento idóneo. -¡Ayúdame a escalar el muro!- Le espetó Baltar a uno de los niños. Rafael entendió que ese era el momento de actuar, se acercó al muro y comenzó a soltar una serie de alaridos. -¡¡ Ahhhhhhhhhhggg!, ¡Aaayyyyeeeehhhhh!!,¡Noooooooggggg!- -¡¡Es la bruja!!- Gritò uno de los niños. -¡Ahhhhhhhhhg! ¡No me mateeeeeeesggg!- De pronto, cesaron los gritos y se oyó un remover de hojas. Tras el muro, todos los niños quedaron a la espectativa de lo que ocurriría a continuación. -¡¡Venid conmigo, Pequeñoooos... Ahhhhhhh!!- Gritó Rafaico disimulando su voz y soltando un enorme grito que se había fusionado con el de los otros niños, que perfectamente podrían estar ya a cientos de metros. Pero al otro lado del muro, un niño desaliñado, vestido con una ...
... especie de túnica degastada y anudada por una cuerda a la cintura, se descoyuntaba de la risa. Posiblemente ese fuera uno de los momentos más alegres de su desdichada vida. Poco importaba ahora el hambre que pasaba a diario, el frio al llegar la noche, la soledad o lo peor de todo, el rechazo por ser "el hijo del loco del pueblo". Algo lo sacó de su abstracción, escuchó unos sonidos, unos segundos de impás y reconoció el sonido. Era una risa suave, dulce, de niño o quizás de mujer. Lo hacía en voz bajita, como no queriendo llamar la atención. A Rafaico le extrañó que alguien se riera "con él, y no de el" por lo que con la mirada comenzó a buscar a la persona a la que había hecho reír. En vista de que no había nadie alrededor, se dirigió al caserón, esa idea no le gustaba demasiado. Estaba anocheciendo y conocía bien la leyenda que se cernía sobre esa casa. El pequeño, notó un nuevo susurro detrás de sí. -Rafael...- Cada vez mas extrañado, buscaba por todos los rincones, accedió a la parte trasera del caserón, que curiosamente se encontraba en buen estado de conservación, ante sus ojos se podía divisar un frondoso jardín, Rafaico, quedó maravillado ante tan espectacular visión, enormes parterres con forma de islotes hechos de oloroso mirto, y en su interior, Magnolios, palmeras, plataneras, y sobretodo naranjos. Su belleza se hizo aun más patente con los rayos crepusculares del moribundo sol, que poco a poco cedía paso al inclemente astro selenita. Y ...