1. “El largo regreso a Córdoba”


    Fecha: 06/09/2024, Categorías: Otros Textos, Autor: Oldieman, Fuente: TodoRelatos

    ... allí, entre tanta belleza, el pequeño observó una silueta de mujer que se desplazaba por entre los árboles de un lado para otro de una forma muy curiosa, sin mover los pies. Este hecho causó en el niño un gran desasosiego, que desapareció en el momento en que dejó de verse a la chica. Cuando parecía que todo quedaría ahí, volvió a aparecer unos metros delante de él. Esta vez estaba lo suficientemente cerca como para fijarse bien en ella, su piel extremadamente blanca señal de alta cuna, una enorme melena negra suelta, sus facciones muy acentuadas y sus enormes y azules ojos tristes. Vestida con un camisón de hilo blanco.
    
    Alzando las manos, se desplazaba hacia su encuentro susurrando sin mover la boca:
    
    -Rafael, Rafael... por favor... ¡¡¡ayúdame!!!-
    
    El pequeño no pudo soportarlo por más tiempo y aterrado, trepó por la pared y salió de aquella finca como alma que lleva el diablo.
    
    . . . .
    
    El destino tiene formas muy curiosas de unir situaciones, forzar encuentros o variarse a sí mismo. Está en continuo movimiento, siempre avizor, siempre en guardia ante cualquier eventualidad de su archienemigo "el azar". Naturalmente, se le puede escapar algo, pero en el caso del "hijo del vizco pardal", no iba a consentirlo. Para ese
    
    pequeño tenía algo especial reservado.
    
    ...Nunca debiste nacer...
    
    ...Hijo de la desdicha y el dolor...
    
    ...Tu destino está sembrado de ortiga y espino.
    
    ...¿porqué no te abandonas a la resignación?...
    
    Si así lo hicieres...
    
    Yo ...
    ... mitigaré tu sufrimiento.
    
    El destino, se encargó de poner las cosas en su sitio y un día entero habría de pasar hasta que esto ocurriera.
    
    El mismo grupo de niños, llevaba cogido en vilo a Rafaico que, como podía, se retorcía intentando zafarse de la torva infantil.
    
    El niño, descubrió horrorizado, como los otros se adentraron en el caserón con él.
    
    -...El hijo del bizco pardal...- canturreaban mientras transportaban a Rafaico.
    
    Una vez allí, lo llevaron hasta un pozo escondido entre la maleza, ataron la cuerda de la cubeta a su pié y lo bajaron lentamente con la carrucha en medio de sus propios gritos.
    
    -¿No te había cogido la bruja, bizco?...- Todos los niños reían.
    
    -¡Ahora sí te vas a reunir con ella!- le gritó el niño cruel.
    
    Mientras bajaba, se iba oscureciendo el interior del profundo pozo y sentía como la humedad crecía a causa de la cercanía del agua.
    
    Una vez dentro, Rafaico quedó inmóvil, en silencio, mientras que los otros niños comenzaban a escupir y a gritarle:
    
    -¡Que te salve ahora la bruja!-
    
    Estas palabras lograron asustar aún más al niño, que ahora, invadido por el pánico, miraba a todos lados desesperado e intentaba trepar por la pared.
    
    Cansado y exhausto, el pequeño no tuvo más remedio que permanecer flotando.
    
    Pasaban los minutos, los niños se habían ido aburridos al ver que no se escuchaba ruido alguno.
    
    ...Rafaico no les daría esa satisfacción.
    
    Pero el pequeño, sabía que por allí abajo había algo, solo era cuestión de ...