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Intriga Lasciva - El Instituto [30]
Fecha: 07/10/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Nokomi, Fuente: TodoRelatos
... más, una última y potente descarga terminó de decorarle la cara con líneas blancas irregulares. —Al final te convertiste en una puta sin dignidad —dijo Agustina. Rebeca sonrió con la cara cubierta de semen, se acercó a su madre y sin decirle nada la besó en la boca. Agustina quedó paralizada, no supo cómo reaccionar a eso. Su hija jamás la había besado de esa forma tan… erótica, y mucho menos con semen dentro de su boca y en toda la cara. Esa leche también fue a parar dentro de la boca de Agustina y ella no tuvo más alternativa que tragar y lamer… tragar y lamer, porque la lengua de su hija se estaba enredando con la suya y parecía que nunca se soltarían. Al mismo tiempo Rebeca aprovechó para acariciar la húmeda concha de su madre y le introdujo dos dedos. Los besos de leche continuaron y Rebeca ya estaba masturbando a su propia madre. Agustina no entendía nada, sin embargo tampoco encontraba fuerzas para reaccionar y ponerle fin a toda esa locura. Su cuerpo simplemente se dejó llevar. —Me parece que vos disfrutaste mucho al ver cómo me culeaban —dijo Rebeca cuando se separaron—. Decime ¿qué te calentó más? Mi culo o la pija de Ernesto? ¿O quizás fue que esa pija estuviera entrando en mi culo? —Agustina no respondió—. Te aseguro que no somos tan distintas, mamá. La única diferencia entre nosotras es que yo me animé a probar todo… y vos no. Cuando te den una buena cogida por el culo lo vas a entender. Y también vas a entender a Cristian. Rebeca se alejó y caminó ...
... directamente hacia el baño en suite de su habitación. Cerró la puerta detrás de ella y pudieron escuchar cómo abría la ducha. Agustina se quedó allí, sentada en el sofá, con las piernas bien abiertas. Aún había restos de semen en su cara, en especial sobre sus labios. El corazón le latía a toda velocidad y pudo constatar que, para su sorpresa, Ernesto aún tenía la verga dura. —Ernesto, venga un momento… —el hombre se acercó a ella, mostrando orgullo de su miembro viril. Agustina separó más las piernas y dijo—. Haga su trabajo… —¿Mi trabajo? —Sí, desde ahora en adelante le voy a pagar un salario especial, que será secreto. Se lo voy a dar en efectivo, en la mano. A cambio usted tendrá que garantizar discreción y además tendrá que cumplir con ciertas obligaciones… como ésta —señaló su vagina—. Está claro? —Muy claro, señora —respondió Ernesto, con una gran sonrisa. —Y estas obligaciones se extienden a Rebeca… y a Cristian, de ser necesario. —Perfecto. Ernesto ensartó su verga en el sexo húmedo de esa mujer creyendo que no podía ser más afortunado. Le pagarían por hacer algo que, con todo gusto, haría de forma gratuita. Es más… estaría dispuesto a pagar por gozar con dos mujeres tan hermosas como Rebeca y Agustina… y con la cola de Cristian (o Yelena) y ahora había quedado contratado como “Cogedor oficial” de estas tres putas. Sin dudas disfrutaría de su trabajo y sabía que podía cumplir con eso. No tuvo ningún problema en satisfacer los deseos carnales de ...