1. Una familia muy unida - Capítulo V


    Fecha: 24/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: sandraX, Fuente: TodoRelatos

    ... como el otro pero poco le falta. No lleva nada bajo el mono azul y queda claro que también está muy bien dotado. El pastor alemán sigue en la misma posición, esperando, se supone, que la chica siga chupando su apéndice. Al levantarse, tira de la correa que sujeta a Ingrid por el cuello.
    
    ¡Guau, guau, guau! - Ingrid imita el ladrido del perro.
    
    ¿Qué pasa, hombre? ¿Aquí tampoco podemos mirar? - interroga Serguei.
    
    Mejor que no. Cuando terminemos, ya le avisaré – responde el “granjero”.
    
    ¿Todo bien, hija? - le pregunta Julio.
    
    ¡Oh, la, la! Muy bien, papá. Están siendo muy amables conmigo – responde alegremente Ingrid acariciando el lomo del perro -. Y Boby...Mmmm...¡Me va a montar!
    
    Serguei se acerca. Le levanta la cola y le pasa la mano por su coño.
    
    ¡Joder! ¡La perra está en celo! ¡Está empapada!
    
    Sí, pero ahora salgan por favor – insiste el falso granjero.
    
    Vamos, Serguei. Todo esto me pone enfermo – replica Julio, llevándose al ruso hacia la puerta.
    
    No seas hipócrita, Julio. No te pone enfermo... Te pone caliente. ¡Confiésalo!
    
    Julio no lo confiesa pero admite que Serguei tiene razón: está más que caliente; está sumamente orgulloso de tener una hija como Ingrid, lúbrica, viciosa y al mismo tiempo alegre, risueña e inocente. Salen afuera y se sientan en el mismo banco. Julio le toma la botella y le da un largo trago.
    
    Me contaste un día cómo fue tu primera vez, a los quince años. ¿Te acuerdas? - dice Serguei.
    
    Sí, me acuerdo. Pero fue a los ...
    ... dieciséis. Tal día como hoy.
    
    Es verdad. Y hoy es tu cumpleaños. ¡Felicidades! Como regalo voy a contarte cómo fue mi primera vez...Así hacemos tiempo mientras nuestras chicas se lo pasan “a lo bestia”.
    
    Y Serguei comenzó su relato:
    
    Moscú - 1981
    
    “Corría el año 1981. Faltaba un año para que acabara la era Brézhnev y el líder estaba gravemente enfermo. Moscú acaba de celebrar los Juegos Olímpicos y había recibido un montón de turistas extranjeros. Era un periodo de estancamiento y déficit económico y se notaba en el aire la llegada de la perestroika. Pero eso, tú ya lo sabes...
    
    En aquel entonces yo vívía en los suburbios de Moscú, en un pequeño apartamento como muchos otros, de arquitectura soviética, con un mínimo de confort. Acababa de cumplir los catorce y pronto iba a ingresar en un instituto que nos preparaba como futuros militares. Era un chico flacucho y más bien retraído. Y tenía una buena melena rubia. ¿Cómo cambiamos, eh?
    
    Vivía desde los doce años con mi tío Alexei y mi tía Olga. Mis padres habían sido “exiliados” al otro lado de la Unión Soviética, condenados por alta traición. Tardé varios años en saber qué había sido de ellos y en conocer la verdad. Pero eso también es otra historia que, ahora, no viene al caso.
    
    Mi tío Alexei era un alto funcionario de la administración moscovita. Un hombre muy bien plantado, con mucho carisma y sobre todo, muy dado a la bebida. Los primeros meses de estar con ellos, me lo pasé muy bien porque se les veía muy enamorados. ...
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