1. Una familia muy unida - Capítulo V


    Fecha: 24/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: sandraX, Fuente: TodoRelatos

    ... abiertos...Mmmmm...
    
    Me saqué el pijama y me quedé ante ella, desnudo como un gusano. Ella me miró, y con una juguetona sonrisa dijo:
    
    Mi flacucho... ¡Vaya, vaya! - observando mi incipiente erección -. Caray con mi sobrinito. Está hecho un hombrecito, ya. Anda, ven. Acuéstate sobre mí – concluyó abriendo aún más las piernas y tendiendo los brazos hacia mí.
    
    No quiero adornar ese recuerdo con tonterías sobre cómo me comporté con ella. Solo sé que sin que yo supiera cómo – ella me guió, por supuesto – me encontré con la polla metida en su coño y que al penetrarla pensé que se me iba a fundir de tan caliente que estaba...
    
    ¡Oh, Sergiu! ¡Qué gusto!
    
    Yo estaba sobre ella, con las manos sobre la cama y los brazos extendidos. Ella me acariciaba el torso, el vientre, las caderas...
    
    Bésame – me pidió ofreciéndome su boca.
    
    Acerqué mi boca a la suya y una vez más fue ella la que guió nuestro morreo. Terminé apoyado en los codos, mi pecho contra el suyo, nuestros sexos fundidos en uno, licuados.
    
    ¡Cómo te siento, Sergiu! - exclamó avanzando su pelvis contra la mía -. ¡Muévete más rápido! ¡Más fuerte! Adelante y atrás...Síiii...Asíiii...¡Fuerte!
    
    Demasiada excitación para aquella primera vez. Falta de experiencia. Llámalo como quieras. Total que, en apenas un minuto me corrí. Me sentí ridículo, abochornado. Y solamente se me ocurrió decir:
    
    Lo siento, tía Olga.
    
    Ella no lo vivió como yo. Me volvió a besar, me cogió la cara entre sus manos y me dijo:
    
    Ha sido muy ...
    ... bonito, Sergiu. Me has hecho sentir cosas incréibles. Me has hecho feliz.
    
    Obviamente, exageraba. Pero me quería y sabía hasta que punto la primera vez es muy importante, supongo. La cuestión es que terminó por levantarse y, entre risas, se llevó una mano a su chocho y exclamó:
    
    ¡Ostras! ¡Cuánta leche! - mostrándome la palma de la mano cubierta de mi semen -. Voy a lavarme y vuelvo enseguida.
    
    Estaba espléndida, radiante. Con sus formidables tetas, caídas pero rotundas, y esas caderas de diosa de la fertilidad que una operación mal hecha hacía años le había impedido tener hijos, me lanzó un beso, se dio la vuelta y se dirigió al baño. Me quedé pasmado mirando sus protuberantes nalgas balanceándose obscenamente...
    
    No sé cuanto tardó porque al volver a la cama yo ya dormía. A eso de las tres de la madrugada, me desperté. La habitación estaba a oscuras. Yo me había quedado dormido de lado y Olga se había pegado a mi espalda. Lo que me despertó no fue otra cosa que el aliento de mi tío en la nuca y las caricias lúbricas que su mano le estaba procurando a mi polla.
    
    Qué bien, Sergiu...Nos hemos despertado – me susurró apretándome la verga.
    
    Huuummm...Estabo durmiendo, tía – me desperecé y me puse de cara.
    
    Olga encendió la luz de su mesilla de noche. Me dio un beso en los labios. Se había puesto un poco más de colonia de lavanda. Respiré sonoramente:
    
    ¡Qué bien hueles, tía!
    
    Huéleme, mi flacucho – murmuró cruzando sus manos bajo la cabeza; y me fijé casi como si ...
«12...789...»