1. Una familia muy unida - Capítulo V


    Fecha: 24/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: sandraX, Fuente: TodoRelatos

    ... a poco, fue volviendo a ser la misma. Casi la misma. Seguía estando triste, pero ya no lloraba, ya no bebía. Y volví a espiarla, a oler su ropa interior, a pajearme pensando en ella; a imaginarme su boca comiéndome la polla, o obligándola a desnudarse ante mí o a follármela sobre la mesa de la cocina...
    
    Una noche, estaba yo en mi cuarto, leyendo una novela de Alejandro Dumas – sí, no pongas esa cara, Julio, que yo era un gran lector -, cuando mi tía apareció en el umbral y me dijo:Duerme conmigo esta noche, Sergiu. Lo necesito.No sé ni qué respondí, pero a los dos minutos ya estaba metido en la cama con ella – no, no vayas tan rápido que esto no fue un “aquí te pillo, aquí te mato -. En la habitación hacía un frío que pelaba pero yo estaba caliente como un brasero. Olga apagó la lámpara. Por la ventana entraba algo de luz que dejaba la habitación en penumbra. Me pidió que me diera la vuelta y se abrazó a mí. Notaba su cuerpo voluptuoso pegado a mi espalda. Sus manos me rodeaban el torso. Dijo algo extraño, algo como:mi flacucho, mi Sergiu.Y se durmió, tío. Hubiera dado todo el oro del mundo para que bajara su mano hasta mi polla, para que me masturbara...Pero no. Me quedé trempando como un torito un buen rato. Hasta que me dormí, yo también.
    
    Pasaron cinco días con sus respectivas noches sin que Olga volviera a proponerme de dormir con ella. Pero al sexto día, me sorprendió. Después de la cena me entregó un paquetito, bien envuelto.No pudimos celebrar tu ...
    ... cumpleaños como Dios manda. Ten. Era de tu tío. Ahora debes llevarlo tú.
    
    Era su reloj. Un magnifico reloj de cuarzo. Me lo puse orgulloso. Me levanté y para darle las gracias la besé. Le di un casto beso en los labios. Y no lo rechazó. Añadió algo así como:Ahora eres el hombre de la casa, mi Sergiu.Entonces me propuso que durmiera esa noche con ella.Espera unos minutos y luego ven a acostarte conmigo,me dijo. Estaba tan nervioso que me mal abotoné la camisa del pijama. Daba igual. Eso sí, el reloj no me lo había quitado.
    
    Cuando entré en su habitación, ella ya estaba en la cama, tapada hasta arriba. Había encendido dos velas, una a cada lado de la cama. La calefacción estaba a tope. Me miró y me dijo:Sácate el pijama. Te quiero desnudo.Como vio que dudaba – y es que estaba terriblemente acojonado, Julio -, apartó la colcha para mostrarme que ella también estaba completamente desnuda. Y te voy a decir una cosa, francamente. He estado con un montón de tías, más de cien. Algunas despampanantes, de esas que te corres solo con verlas. Claudia, sin ir más lejos, es la única que me produce sensaciones similares a las que me produjo Olga en su día. Con los cánones de belleza de hoy en día, cualquier paleto al verla diría que estaba gorda. ¡Estúpidos! Un poco apoyada la cabeza sobre la almohada, sus tetas eran dos enormes masas de carne gelatinosa, con dos maravillosas areolas oscuras punteadas de sendos pezones erguidos; y ese triángulo de espeso vello negro; y esos muslos ...
«12...678...11»