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Una familia muy unida - Capítulo V
Fecha: 24/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: sandraX, Fuente: TodoRelatos
... ni ella se puso la bata ni yo me fui para mi cuarto. Poco tiempo después, mi tío salió vestido. Se puso el abrigo y el gorro, le dio un beso a su mujer y a mí otro en la frente. Y se lo llevaron. Durante unos segundos, tanto ella como yo permanecimos callados, atónitos, clavados en el suelo. Creo que fui yo el primero en romper a llorar. Sí, fui yo. Mi tía aún no lloraba. Al verme en ese estado, me agarró por los hombros y me abrazó. Me quedó la cara aplastada contra su camisón, a la altura de sus tetas. ¡Julio, se me puso tiesa al instante! ¡Qué olor! ¡Esa colonia que se ponía! Un agradable perfume de lavanda. Mis lágrimas secándose contra su pecho... Y entonces fue ella la que se puso a llorar... Las dos siguientes semanas no las recuerdo muy bien. Sé que mi tía iba cada día a la comisaría central y a todas partes, para informarse de la suerte que corría su marido. No le decían nada. No la dejaban ni verlo. A la tercera semana, al volver de la escuela, me la encontré sentada a la mesa de la cocina que hacía las veces de comedor, con una botella de vodka medio vacía y un vaso medio lleno en la mano. Lloraba. Estaba muy demacrada. Y borracha. Lo único que me dijo fue:No va a volver. Mi Alexiu no va a volver. Creo que le pregunté por qué pero no recuerdo que me respondiera. Solamente añadió:Me han quitado a mi hermana, a mi cuñado que lo quería como a un hermano y ahora a mi Alexiu...Era el día de mi cumpleaños. Mi tía no tardó en caer en una profunda depresión y ...
... se abandonó a la bebida. Siguió yendo a trabajar pero lo hacía como una autómata. En casa, apenas se ocupaba de la limpieza y nos preparaba la comida a desgana. Yo intentaba ayudarla como podía, sin ningún resultado. Un día, volvió a casa acompañada de otra mujer. Una amiga. Esta, cariñosamente le echó la bronca por cómo estaba la casa, por cómo estaba ella. Y por mí. Le pidió que pensara en mi, en su sobrino, que era lo único que le quedaba. Yo no debía haber escuchado aquella conversación pero estaba en cama, enfermo. Las dos mujeres ni se enteraron de mi presencia. Mi tía le contó todo lo que había hecho para dar con su marido. Empezando por el jefe de su sector en el partido, el camarada Ivanov, un tullido con apariencia de gnomo que con el pretexto de ayudarla le pidió a cambio cierto servicio que no acerté a comprender de qué se trataba al oir la palabra “mamada”, pero con el comentario que hizo su amiga, algo así como “No, ¿y se la chupaste?”y la respuesta de mi tía “Sí, ¿tú no lo hubieras hecho? Todo lo que haga falta si ello me devuelve a mi Alexiu”. También me pareció comprender que lo único que le ofreció el camarada Ivanov, además de su semen, fue una cita con un alto cargo del KGB. Y tal como se lo contó a su amiga, el susodicho alto cargo no solo no le dio ninguna información relevante sino que además la sometió a un humillante interrogatorio que se terminó por una violación en toda la regla. Mi tía, tras la visita de su amiga y de haberse desahogado, poco ...