1. Bola ocho


    Fecha: 04/11/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... (y no me refería al billar).
    
    Caballerosamente dejé que Leslie hiciera el primer tiro de la noche. Aunque suelo jugar muy bien al billar, en ese momento estaba tan distraído por lo que Leslie me acababa de confesar, que ella ganó el primer juego sin mucho esfuerzo.
    
    —Abran paso a la ganadora —dijo mi novia mientras hacía su baile de la victoria sin que yo le prestará mucha atención; tomando un trago de cerveza para intentar calmar mi frustración.
    
    El segundo juego, aunque estuvo más reñido Leslie sacó ventaja; por lo que yo estaba a punto de perderlo. Obvio esa no era mi noche, y si no pensaba en algo rápido corría el riesgo de no reponerme.
    
    Justo cuando Leslie estaba por hacer un tiro largo para meter la bola ocho tuve una idea. Me senté en una silla del lado opuesto a donde se encontraba mi novia; y puse la culata del taco entre mis piernas sólo un par de segundos, simulando ser un enorme falo erecto que nacía de entre mis piernas proyectándose por encima de mi cabeza.
    
    —¡Amor! —dije llamando la atención de mi novia hacia mí; recordándole que “el tamaño si importa”.
    
    Tan pronto Leslie me miró se salió de concentración echándose a reír al apoyarse sobre la mesa. Una vez que pudo controlar la risa que la invadía mi novia efectuó el tiro, ¡el cual milagrosamente falló por muy poco! Dándome oportunidad de ganar la partida.
    
    Después de eso ya fue imposible seguir jugando sin que ambos intentáramos sabotearnos cuando al otro le tocaba tirar; lo que estaba en juego ...
    ... no era para menos, lo único que importaba era ganar a cualquier costo. Por lo tanto, la discreción pasó a segundo lugar.
    
    “¿Necesitas un palo grande?”, le gritaba a mi novia cuando le tocaba tirar, con toda la intención de sacarla de concentración para hacerla fallar. Mientras que Leslie en venganza durante mi turno tomaba un palo en cada mano y me los mostraba sonriente mientras deslizaba sus manos sobre ellos, simulando estar masturbando dos penes sin decir una palabra. Dándome a entender que en cuestión de órganos sexuales masculinos ella prefería la cantidad sobre el tamaño, consiguiendo con esto que fallara tiros claves.
    
    A pesar de nuestra conducta anti-deportiva el combate fue muy reñido. La presión era tal que prácticamente no volvimos a tocar nuestras cervezas. Dividimos victorias hasta llegar al séptimo juego; juego donde se decidiría todo, no habría un mañana para el perdedor, esto se resolvería en los siguientes minutos.
    
    Si nuestros candidatos supieran como Leslie y yo estábamos determinando con quien compartir nuestra vida sexual, probablemente estarían aquí proclamando vítores hacia cada bando; o en su defecto estarían comiéndose las uñas por no poder soportar la tensión. ¡Esto no era para corazones débiles!
    
    A pesar de un gran esfuerzo de mi parte me fue imposible recuperarme de una ventaja inicial de mi novia al haber realizado ella el saque, por lo que terminé perdiendo el séptimo juego y la apuesta. Cuanto me alegraba no haber conversado previamente ...
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