1. Bola ocho


    Fecha: 04/11/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... de sexo la humildad no tiene cabida”, esa es mi forma de pensar. Aunque siendo sincero no es que siempre haya pensado así. Debió haber un tiempo antes de la pubertad en que no me sintiera tan seguro con mi masculinidad como en ese momento. Gracias al cielo esos días habían quedado muy atrás.
    
    Con 24 años, 1.90 de estatura y un cuerpo fornido marcado por el trabajo en el gimnasio tenía buenos motivos para sentirme seguro de mi apariencia. Y si a eso agregamos que genéticamente había sido dotado con un miembro viril de tamaño muy superior al promedio de la población masculina es fácil suponer, acertadamente, lo bien que me iba con el sexo opuesto.
    
    Seamos francos, el arte del coqueteo nunca fue necesario para mí. Cuando quería conquistar a una chica bastaba con pararme frente a ella y presentarme sin esforzarme por intentar agradarle. En realidad, eran ellas las que empleaban alguna técnica de seducción para intentar conquistarme.
    
    Obvio la fama (por no decir pene), que corrió de boca en boca de todas las mujeres con las que había estado, también contribuyó a facilitarme las cosas al buscar una chica con quien tener sexo. Pues las que llegaban a escuchar de mis atributos no querían quedarse con la duda de si era verdad o mentira; querían comprobarlos con sus propios ojos.
    
    Mi novia Leslie no se quedaba atrás, físicamente hablando. Ella realmente es muy hermosa. Con mi misma edad, rubia con cabello ondulado, ojos claros, un hermoso rostro y una figura estilizada muy ...
    ... acorde con su 1.70 de estatura; busto generoso y un trasero redondo y respingado. Aficionada a los deportes al aire libre, interés en común por el que nos conocimos.
    
    Pero fue su carácter alegre e intrépido, una mujer con mucha seguridad en sus atributos y capacidades, lo que me hizo enamorarme de ella. Leslie es el tipo de persona que cuando se le desafía a realizar alguna actividad nueva, acepta el reto sin vacilar sin importar lo intimidante que pudiera ser.
    
    “Aquello que te atemoriza, es lo siguiente que debes hacer”, es su grito de batalla desde el día que la conocí. Una cita con Leslie era más que una tradicional salida al cine o una cena en un restaurante elegante. Un fin de semana podíamos practicar salto de plataforma y al siguiente correr una maratón, practicar gotcha o rápel.
    
    Además, estaba el hecho de que a ambos nos gustaba desafiarnos mutuamente en cualquier tipo de actividad que se pudiera competir, dando como resultado que nuestra relación siempre estuviera llena de sorpresas y una alta dosis de adrenalina. Lo que en mi caso resultaba atrayente.
    
    En esa ocasión en particular se trataba de nuestra noche de billar. Una actividad que ofrecía a cada uno las mismas oportunidades de ganar; por lo que solíamos dividir victorias y derrotas tan equitativamente, que a veces incluso teníamos que recurrir a un mediador cuando surgía alguna controversia con el reglamento.
    
    Podría ser que todo ese espíritu competitivo de mi novia intimidara a algunos hombres que no ...
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