-
Bola ocho
Fecha: 04/11/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... Xavier de realizar un trío con nosotros, tendría que conformarme con los debiluchos amigos de mi novia. ¡La moneda estaba en el aire! Mi excitación era tal, que tan pronto abrí la bragueta para orinar mi miembro salió disparado desde abajo de mi pantalón. ¡Estaba enorme! “Ahora así vera ese cabrón quien manda”, pensé para mí mismo anticipando que Leslie lograría seducir a Xavier y entonces tendríamos oportunidad de comparar nuestros penes. Volver a colocar mi miembro en su lugar al terminar de orinar fue un costo colateral, prácticamente tuve que doblarlo dolorosamente sobre sí mismo para poderlo ocultar bajo mis ropas. De regreso a la barra encontré a mi novia y mi amigo de muy buen humor bromeando acerca de la imagen en mi teléfono. Abracé a Leslie para premiar con un beso su labor de convencimiento, al haber accedido mostrar la imagen. —Tranquila preciosa, nunca te pediría que me la compartieras —dijo Xavier con prudencia, hablando de la íntima imagen que mi novia le había permitido ver—, pero me encantaría salir en la próxima —agregó pícaramente con una sonrisa. Los tres soltamos una fuerte carcajada al escuchar ese último comentario; pues con éste Xavier acababa implícitamente de aceptar a ayudarnos, al momento de insinuar lo mucho que le agradaría que mi novia le practicara sexo oral. ¡Definitivamente Xavier era de los míos! Una vez que nos pusimos de acuerdo salimos los tres del billar rumbo al motel donde todo el asunto del trío había iniciado. ...
... Debido a que el motel estaba retirado y los tres habíamos bebido bastante decidimos ir en un sólo coche, en mi camioneta, por lo que teníamos suficiente espacio para ir los tres al frente. —Te encantará el lugar —dije en tono de broma—, muy elegante si logras ignorar el olor. —Si es un motel de carretera ya me imagino a lo que ha de oler—dijo Xavier anticipando el tipo de lugar al que nos dirigíamos. Durante el trayecto Xavier no dejó pasar la oportunidad para abrazar y acariciar las piernas de mi novia. Mientras que Leslie se animó a tocar la entre pierna de ambos por encima del pantalón; enfocándose en su labor de determinar quién de los dos hombres que la escoltaban tenía el miembro más grande. —¡No hagas eso! —protesté el hecho de que las caricias de mi novia pudieran provocar un accidente, desatando las risas de los tres. —Relájate —dijo Leslie apretando mi entrepierna con más fuerza. Antes de llegar nos detuvimos a comprar unas cervezas para hacer más amena la velada. Después de unos 20 minutos de camino llegamos a nuestro destino. Como les había comentado el motel estaba lejos de ser lujoso, nada de llaves electrónicas ni registro en línea, mucho menos pago con tarjeta de crédito; lo cual tenía sentido pues en un motel para parejas infieles no se quiere dejar rastro. Solo una pequeña recepción con un encargado que te entregaba una única llave. Yo podría haber ido sólo a registrarme y hacer el pago por la habitación sin necesidad de mis otros dos ...