-
Bola ocho
Fecha: 04/11/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... comenzado a babear, blandiendo un par de enormes sables frente a su rostro. Esto era algo que realmente nunca había pasado, que mi novia permaneciera vestida más tiempo que yo al hacer el amor; uno de los beneficios de un trío, salir de la rutina, comenzaba a hacerse notar. —¿Como ves amigo, ésta pendeja prefiere un trío con un pito chico en lugar de uno bien vergón? —acusé a mi novia con nuestro invitado, estando consciente que la política de éste para con los tríos era no discriminar. —Pues habrá que educar a la cabrona —sentenció con actitud altanera y prepotente; comiéndose sus propias palabras respecto al asunto, como sí realmente pensara que se puede forzar a una mujer a cambiar de opinión referente a con quien debería tener sexo. Las palabras de Xavier fueron música para mis oídos, ya no sólo contaba con su ayuda para convencer a Leslie de que un miembro grande era mejor que dos chicos; sino que todo indicaba que él tomaría la iniciativa. Otro beneficio más de realizar un trío. —¡Arriba pendeja! —ordenó Xavier a mi novia sujetándola por el brazo. No habría más caricias para Leslie, al menos no tiernas, eso se lo dejaríamos a los maricones pito chicos de sus amigos. Dos machos como nosotros tenían en mente algo más especial para ella. Entre los dos levantamos a mi novia de forma brusca. Xavier sujetó su blusa por las solapas para con un fuerte tirón hacer volar los botones de su blusa por la habitación. Esto es a lo que Xavier se refería al hablar de ...
... las nuevas experiencias que un trío brinda a una pareja. Si yo hubiese hecho eso estando sólo con Leslie, hubiera desatado su furia sobre mí por haber roto una de sus tantas prendas favoritas. Sin embargo, como estábamos inmersos en una fantasía sexual, los límites habían sido anulados a causa de nuestro invitado. A tirones removimos la blusa de su torso, sin preocuparnos por lo maltrecha que la delicada prenda podría terminar. Su sostén no tuvo un mejor trato, sin desabrocharlo fue jaloneado por sobre su cabeza, irritando su suave piel con la acción de desnudarla. —¡Qué buenas tetas! —exclamó Xavier, al ver los senos de mi novia rebotando al aire libre. —Te digo que la cabrona ésta buena —concordé con él, palmeando uno de los senos de mi novia—, sólo que a veces se apendeja —agregué provocandoles a ambos emitir una corta carcajada. —No te preocupes, ahorita la arreglamos —sentenció Xavier sujetando el otro seno de mi novia; mientras lo saboreaba apretando los dientes. Con un fuerte empujón Xavier lanzó a Leslie de espaldas sobre la cama. Y a tirones comenzamos a remover los pantalones de sus piernas, en lo que ella luchaba por desabrochar su cinturón. En segundos mi novia quedó sobre la cama con nada más que su tanga por remover, privilegio que amablemente otorgué a mi invitado. —Esto es mío —dijo Xavier sujetando firmemente a mi novia por su vulva, en lo que ella lanzaba un gutural sonido de ‘placer’—. ¡Silencio cabrona, que todavía ni empezamos! —agregó ...