1. Bola ocho


    Fecha: 04/11/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... pasamos de copas, decidimos dormir en un motel de la carretera para no arriesgarnos a regresar manejando en esas condiciones y evitar pasar por los filtros policíacos que buscan conductores ebrios.
    
    El motel estaba lejos de ser lujoso, lo más básico, una cama y una ducha; con un televisor que medio funcionaba. Prácticamente un hotel de ‘paso’ para parejas infieles. Aun cuando no estábamos en las mejores condiciones, no quisimos dejar pasar la oportunidad para tener algo de ‘actividad física’. Intoxicados en parte por el alcohol y en parte por el morbo del lugar; pues los sonidos provenientes de las habitaciones continuas eran fáciles de identificar como parejas en plena faena sexual.
    
    Después de desnudarnos mi novia bastante animada se arrodilló frente a mí para comenzar a practicarme el sexo oral. Sin embargo, a causa del alcohol se desesperó porque me hiciera ‘cargo’ de ella, terminando abruptamente su actividad para subirse a la cama y colocarse en posición de ser penetrada analmente.
    
    Yo comencé a hacer círculos lentamente con mi miembro alrededor de su ano; haciendo también un esfuerzo por mantener la vertical. Pero era tanta mi ebriedad, que no pude mantener la erección; por lo que decidí que sería mejor recurrir nuevamente a las caricias de sus labios para estimular mi pene.
    
    Para evitar incomodar a mi novia, entre tumbos, caminé al otro extremo de la cama colocando mi miembro a la altura de su boca. Sin necesidad de pedírselo, Leslie comenzó a acariciar ...
    ... con su lengua nuevamente mi pene hasta conseguir volverlo a erguir.
    
    Para no hacer la historia larga, ésta secuencia la repetimos varias veces entre risas y bromas de mal gusto por parte de mi novia; pues, aunque ambos estábamos conscientes de lo precario de nuestra condición, ella no podía dejar pasar la oportunidad de restregarme en la cara la temporal impotencia que me había invadido.
    
    “Quieres... que pidamos ayuda en la habitación de junto amor”, aún resuenan esas palabras pronunciadas por mi novia con toda la mala intención de poner en duda mi virilidad, lo cual no era del todo justo desde mi punto de vista.
    
    Ignorando sus bromas y haciendo a un lado mis necesidades, pues mi hombría estaba en entredicho, como pude me concentré en satisfacerla vaginalmente hasta que alcanzó el orgasmo. Al final, completamente fatigado caí rendido sobre la cama justo a su lado, apenas con fuerza para abrazarla. Era tanto el cansancio y el grado de intoxicación que sólo atiné a decir una corta e incoherente frase.
    
    —La próxima… pidamos ayuda.
    
    Como inmediatamente me quedé dormido me resultaba imposible saber cual había sido la reacción de Leslie a mis balbuceos, o si siquiera me había escuchado o comprendido. A la mañana siguiente ya en nuestro departamento, y después de haber superado la resaca de la noche anterior, supe la respuesta.
    
    —¿En serio quieres que hagamos un trío? —preguntó mi novia, con actitud serena mientras almorzábamos un par de ‘huevos rancheros’.
    
    Casi me ...
«12...456...30»