1. El concesionario familiar. (7)


    Fecha: 10/11/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: GUILLEOSC, Fuente: TodoRelatos

    A CARA DE PERRO - GIMENA - POSIBILIDADES. (7).
    
    Me desperté temprano, eran las seis de la mañana y lo hice escuchando a las mujeres que se movían por la casa preparándose para concurrir a la Sala de Velatorios. El mate lo comencé a preparar yo, ellas ya habían desayunado y tampoco hubo mimos, besos ni“rapiditos” o“mañaneros” que valieran, parecía que la proximidad de la cremación del cuerpo de mi padre apagaba libidos, atenciones y manifestaciones cariñosas para con el que había pasado a ser el“hombre de la casa” y eso no me gustó ni medio.“HolaRamiro”, -saludó mi hermana cuando salí del baño-…“Buen día hijo”, -expresó mi madre desde su habitación-. En ningún caso contesté, me cambié, dejé las cosas del mate y salí dando un portazo, me subí al auto y me fui a desayunar a un barcito que quedaba cerca de la Sala de Velatorios.
    
    Si les decía algo en ese momento era probable que el día se convirtiera en algo mucho más funesto pues dejarlas hacer lo que ellas querían o que decidieran como tratarme no comulgaba con mi modo de ver las cosas. Me llamaron por el celular unas cuantas veces y me mandaron un par de mensajes de audio pidiéndome perdón por no haberse dedicado a mí en la mañana. Entender habían entendido el mensaje, pero no les contesté, luego fui a la casa mortuoria minutos antes de que cerraran el cajón, ya había derramado el par de lágrimas que me surgieron recordando a mi“viejo” y nada más, para mí, los muertos están muertos y nada se puede hacer por ellos más que ...
    ... desearles un buen descanso.
    
    Duele, claro que duele muy íntimamente la pérdida, pero nada se soluciona con tirones de cabellos, lágrimas, histerismos y recuerdos auto torturantes, lo ponen mal a uno, a su entorno y el muerto jamás resucita por esto. Saludé a algunas personas que, según se estila, habían concurrido para despedirse o dar las condolencias a la viuda y me mantuve alejado de mi madre y de mi hermana, es más, la seña con mi mano fue más que elocuente cuando pretendieron acercarse. El mensaje que les hacía llegar era claro o entendían nuestra historia acorde a lo que habían expresado en su entrega o las dejaba que se arreglaran solas. Las dos sabían o habían aprendido que conmigo no se jodía y que era difícil que cambiara mi decisión después de haberla tomado.
    
    Me jodía porque eran parte de mis sentimientos más profundos, pero, del mismo modo en que no me importaban los parentescos para estar en una cama, tampoco me importaban al momento de decidir y dar un paso al costado. Ambas tenían claro que habían“patinado” con su proceder en la mañana y se mantenían apartadas y con la cabeza gacha. El momento las apañaba ante todos los presentes, aunque yo sabía que su pesar era doble y no haría nada por aliviarles algo de eso. No me quedé a esperar que metieran el ataúd en el horno y salí de allí para irme a ver al Abogado a su casa, la tarde anterior había acordado una cita con él y me urgía dejar todo preparado para que mi madre y mi hermana firmaran la disponibilidad ...
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