-
El concesionario familiar. (7)
Fecha: 10/11/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: GUILLEOSC, Fuente: TodoRelatos
... quise verlos. Estaba estacionando el auto en la cochera y me llamó mi hermana por teléfono, la atendía casi sabiendo todo lo que diría, pero, a la vez, ya tenía preparado lo que yo les diría a ellas. No quise presionarlas más, me importaba que firmaran todo lo que tenían que firmar, para mí estaba claro que deberían sentirse apesadumbradas y culpables hasta que rubricaran su total disposición por escrito, después pasaría a ser casi un dueño de las dos, pero, por el momento, no podía estirar más la cuerda. Las escuché llorisquear a ambas cuando corté la comunicación y bajé del auto para ir a mi loft. Antes de llegar detuve el ascensor en el cuarto, primero pasaría por los dos departamentos de ese piso que estaban desocupados. Los dos eran de tres habitaciones, comedor, cocina y baño, la recámara principal tenía un baño en suite y un vestidor, yo no conocía la disposición de esos departamentos y se me ocurrió que con un par de modificaciones quedaría tipo loft y mucho más amplio, aunque hubiera que eliminar una habitación más chica. El otro departamento era igual, pero venía con sorpresa. Abrí la puerta y, al igual que el otro, tenía la cocina con sus artefactos, pero en el comedor había una mesa chica con dos sillas y un banco de patas cortas, en uno de los rincones de esa dependencia había un colchón de plaza y media echado en el piso con una almohada y la ropa de cama sin hacer, un par de zapatillas y sobre una repisa, libros, ropa interior femenina lista para ...
... usar, junto a un jeans y una remera. Me iba a ir cuando escuché el sonido de la ducha, llegué hasta la puerta para retirarme y dudé,¡qué joder, yo soy el dueño, no tengo que escaparme!, -pensé y me senté en una de las sillas a esperar que apareciera la intrusa-. No tuve que esperar demasiado, desde el lado de la habitación apareció una chica totalmente desnuda, era alta, le calculé un metro setenta de belleza plagada de curvas en tetas altivas y duras, nalgas paradas, vientre liso, depilación total y muslos, claramente delineados. Es todo lo que podía ver porque traía la cabeza tapada con la toalla que utilizaba para secarse los cabellos que parecían no ser largos, dejó la toalla sobre el colchón y pude notar que, efectivamente, los cabellos no eran largos, tenía un corte semi varonil y, dándome siempre la espalda se agachó un poco para alcanzar la ropa interior, el espectáculo sería mortal para un cardíaco y luego de que se puso la tanga, carraspeé para hacer saber de mi presencia. Me había dado buena impresión y tenía más miedo que indignación, seguramente no tendría más de veinte años y no me pareció una chica de la ciudad acostumbrada a contestaciones rápidas y a lidiar con imponderables y creí que tampoco con hombres, aunque, claro está, pensamientos buenos al margen, me encantó su físico y estaba para ponerla en un cuadro después de hacerla gritar de placer. Subí riendo hasta mi departamento y allí me di cuenta que no había nada para comer, sólo había consumido el ...