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Pervirtiendo a la esposa de un “futbolero”
Fecha: 11/11/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Valenciano, Fuente: TodoRelatos
... puede ser ¿ERAS TU? — y como respuesta, bajo un poco más mis manos, rozando su culo y la atraigo hacia mí, a que note mi duro rabo y le pregunto — no lo notas — su respiración aumenta, no sé si por enfado o por estar cachonda, — que sepas que me quede con muchas ganas de jugar con tu culo, me apetecía azotártelo, porque pides azotes a gritos y sobre todo follártelo y más sabiendo que es virgen — No hacía ningún comentario, no decía nada, pero eso sí, ahora sí se pegaba bien y sin necesidad de que la “obligase”, rompe su silencio con voz trémula — solo una cosa... ¿por qué? — ahora si lamo su oreja y después respondo — no hay solo un motivo... porque estás fabulosa, porque, aunque tu marido no se dé cuenta se te ve muy puta y porque él, aunque no lo quiere reconocer es un cornudo nato. Vamos que estas para pervertirte —, se le escapa un sofoco y seguimos bailando, ya sin hablar, solo sintiendo. Incluso subo una de mis manos por delante y acaricio una de sus tetas, me gusta notar como crece su pezón con mis caricias. Es ella la que me pide, pero sin exigírmelo que vayamos a sentarnos, lo hacemos, da un largo sorbo, una profunda respiración y mirando a su marido le dice — lo siento mi amor, ya sabes que eres lo más importante de mi vida, a quien más amo en este mundo, pero quiero o más bien necesito, que Pelayo me folle de nuevo, que lo haga en condiciones, quiero sentirlo dentro de mí de nuevo, que acabe dentro de mí y luego tú me folles. Pero decidas lo que decidas no me ...
... va a enfadar y tampoco me hará cambiar mis sentimientos por ti — No me lo esperaba, la cara de Ximo expresaba lo mismo, le cogía por sorpresa y parecía que no iba a ser mi única sorpresa porque la contestación de él llevo el mismo camino — ya lo se amor, no me lo esperaba así de pronto, pero entiendo que quieras sentirte follada por Pelayo, es un espécimen único y la polla que tiene es una puta envidia — y desde ese momento todos sabíamos nuestros roles. Lo sabíamos de tal manera que, al llegar a su casa, Ximo hizo un comentario gracioso-cachondo — yo me siento y os dejo, que de momento veo como mi amigo Pelayo se beneficia a mi mujer — y no le defraudamos porque nos sentamos en el sillón de enfrente y no dejamos de meternos mano, de desnudarnos. Cuando ya estábamos desnudos los tres, porque Ximo se desnudó también. Me puse de pie, agarre sus pezones y tire de ellos, Mireia se levantó y le dije de ir a su habitación, a su cama de matrimonio, algo que en principio Ximo no quería. Me fue indicando y la llevaba bien cogida de los pezones, hablaba entre “quejidos” y gemidos. El recorrido no era de muchos metros, a mitad del pasillo y comprobando que Mireia estaba siendo una buena sumisa, levanté mis manos, lo que hacía que sus pezones se elevaran y ella se pusiera de puntillas, viéndose su cuerpo mucho mejor y su mirada llena de deseo. Una vez en la habitación hago que se siente en la cama, con los pies hacia fuera, me coloco delante de ella y Ximo se sienta a su lado. Noté ...