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Un tropezón con final feliz (6)
Fecha: 26/11/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Zeus, Fuente: CuentoRelatos
... marcha. Lo tenía todo y le daba tiempo de pasar por el hotel y dejar las cosas, llegó a la puerta del restaurante a las 14 h en punto, entró y lo buscó, no lo vio, se sorprendió, la dirección era correcta y la hora la que le había dicho, preguntó por la reserva a nombre de Eduardo y la acompañaron a la mesa, allí encontró un pequeño ramo de rosas y una bolsita de papel con una pequeña caja de cartón en su interior junto a una nota, olió las flores y aspiró su aroma, cogió la nota y la leyó. Ves al aseo y cámbiate la ropa interior, la cajita contenía un conjunto de color rojo. Ella obedeció, su señor estaba jugando con ella toda la mañana y eso le gustaba, no estaba con ella pero tampoco se sentía sola, en el baño se desnudó y se cambió de ropa interior, una vez arreglada volvió a la mesa, Eduardo apareció cinco minutos después, la besó y se sentó, pidieron la comida. Eduardo le pidió que se lo contara todo. El la escuchaba con atención, disfrutando del relato. Tras la comida volvieron al hotel y descansaron, cuando llegó la hora de arreglarse se pusieron a ello, ya estaban listos y Eduardo llamó a recepción pidiendo un taxi, al cabo de unos minutos sonaba el teléfono de la habitación. -El taxi está en la puerta señor. -Vale gracias. El carruaje nos espera Justine. Ella sonrió y bajaron a la calle, subieron al coche y le dijeron la dirección al taxista. -Por cierto Justine, estás muy hermosa. -Gracias señor marqués. El taxi los llevó a su destino, pagaron y ...
... bajaron, la puerta del local estaba bastante concurrida, personajes de todas las épocas y disfraces de todas las clases iban entrando en el edificio, se pusieron a la cola y pagaron su entrada, una vez dentro se mezclaron con la gente, camareros y camareras vestidos del Medievo pasaban con bandejas de bebida y comida, una música de orquesta amenizaba la fiesta, Eduardo cogió dos copas y le ofreció una a Cristina que hizo una pequeña reverencia , se terminaron la copa y salieron a bailar, el tema era lento y cada uno se agarró al otro. La velada transcurría de manera agradable, Eduardo se había fijado en una pareja de una edad similar a la de ellos y que también parecían estar solos igual que ellos, estaban sentados en una de las mesas que daban al lado de la pista, se acercaron a ellos sin que Cristina se diera cuenta de lo que ocurría. -Hola, ¿podemos sentarnos con vosotros? No hay ninguna mesa libre al lado de la pista. El hombre contestó que sí. Se presentaron, eran Claudia y Ricardo. -Yo soy Cristina. Eduardo hizo una señal a una camarera que se acercó. -Yo invito, ¿qué os apetece? ¿Os gusta el cava? -Sí contestó Ricardo. -Ya lo ha oído señorita, una botella de cava y cuatro copas. Le dio su tarjeta. La camarera se alejó. -¿Vuestros disfraces son de? - Yo voy de Julio César. -Yo de Cornelia. - Que apropiado, Cornelia fue la primera mujer de Julio César, dijo Cristina. -¿Y vosotros vais de? Preguntó Ricardo. -Yo de Justine. -Yo del ...