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Rocío - Capítulo 8
Fecha: 23/12/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Sylke and Friends, Fuente: TodoRelatos
... adolescentes y al final, mi mujer había preparado una suculenta comida de la que dimos buena cuenta, pues entre una cosa y otra, Rocío y yo estábamos hambrientos. Naturalmente no vi ninguna sospecha por parte de Alicia, con respecto a nuestros juegos secretos en mi despacho, quizá porque no se lo imaginaba, quizá porque sí se lo imaginaba... Por otra parte, me sorprendía la facilidad con la que mi compañera se había ganado la confianza y la simpatía de mi esposa y ambas reían como si fueran dos buenas amigas... si además de la belleza de Rocío y sus increíbles dotes amatorias y sexuales, sumábamos su don de gentes y su capacidad de agradar a cualquiera, rozaba la perfección. Durante los cafés y un par de chupitos de licor de hierbas, la mano de Rocío se coló bajo el mantel y alcanzó mi bragueta, pues yo estaba a su lado y mi mujer enfrente. Ni que decir tiene que esos deditos lograron poner mi polla a tope... y más teniendo en cuenta que mi esposa parecía ajena a lo que ocurría debajo de la mesa... y yo todavía con ese riesgo añadido quise hacer lo propio estirando mi mano y tocando el coño de Rocío directamente logrando que ella suspirase de vez en cuando, pero disimulara de maravilla, atenta y encandilada con las clases de pilates que mi Alicia le explicaba. Yo creo que no nos corrimos de milagro, pero aquello era lo más surrealista y cachondo que había vivido en mi vida y de algún modo sentí que era mucho más que un juego entre nosotros y devolverle la moneda a ...
... mi esposa, tras haberme engañado durante tanto tiempo. Despedimos a Rocío tras unas cuantas horas de charla y aun tuve tiempo de darle un buen morreo en la puerta, mientras mi mujer ya se había metido en casa. Esa noche, recuerdo que Alicia, mientras nos acostábamos me confirmó lo bien que se lo había pasado. - “Esa chiquilla es un encanto, Alex. Tienes que invitarla más veces”. - “Bueno, eran cosas de trabajo”. - disimulé yo y recordando el polvo que habíamos echado a sus espaldas en mi despacho. - “Pues qué pena no haberla conocido antes, es que parece que la conozco de siempre, ¿no te pasa a ti?” - “Sí, claro.” —dije y evité reírme, pues era cierto, con Rocío quedaría eclipsado en todo, hasta llegar a hacerlo con mi mujer. - “Además es una monada de cría”. - “No es tan cría...” - “Bueno, podría ser tu hija, jajaja”. - dijo riendo, como si aquello fuera otro hándicap y volví a evitar sonreír y más bien hacerme el ofendido... pero si ella supiera... Alicia se empeñó en que trajera a mi compañera algún otro día, pues tenían muchas cosas que contarse y según me decía parecían tener muchas cosas en común y me sonreí a mí mismo, pensando si yo era una de esas cosas. Al día siguiente aún no me creía lo que había sucedido en mi casa y me dirigí al bufete pronto para preparar la documentación en el despacho de Joaquín, tal y como nos había pedido. Encendí una pequeña lámpara que había sobre su mesa y me quedé sentado en el cómodo sillón esperando la ...