1. Rocío - Capítulo 8


    Fecha: 23/12/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: Sylke and Friends, Fuente: TodoRelatos

    ... miembro que estaba apoyado sobre su vientre.
    
    - “¿Acaso lo dudas?”
    
    - “Sabía que no me ibas a defraudar. “- dijo ella apretando mis huevos con su otra mano en plan retador.
    
    - “Ya te dije que contigo soy capaz de cualquier cosa”
    
    Yo contemplaba extasiado cada rincón de su piel y me sentía dichoso de haber sido el elegido para jugar a esa locura y vivirla juntos sin que nos importase nada más.
    
    - “Quiero hacerlo en el sillón del jefe”. - dijo ella, empujándome hasta dejarme sentado.
    
    A continuación, se subió sobre mí, agarró mi polla y la restregó varias veces por su sexo, que estaba empapado y de golpe se sentó a horcajadas sobre mí.
    
    - “¡Ahhh, Alex! “- suspiró ella
    
    - “¡Rocío! “- hice lo propio amasando ese culo que empezaba a botar sobre mí, sintiendo como la tenía totalmente empalada.
    
    Ella empezó a danzar sobre mí, porque era ella la que me follaba y qué maravilla acariciar su cuerpo sintiendo como cabalgaba sobre mí. Hicimos el amor con calma, con pasión, disfrutando el uno del otro hasta que ambos llegamos al orgasmo casi de forma simultánea. Quedamos fundidos en un abrazo mientras nos besábamos aun unidos tras haber hecho el amor en el despacho de D. Joaquín como Rocío quería... y en el fondo, como ambos queríamos.
    
    Con esa mujer todo era desenfreno, todo era jugar con fuego, en situaciones que ni por asomo podría soñar o imaginar, como hacerlo con su novio delante o en el despacho de mi casa, con mi mujer en la cocina o en ese preciso ...
    ... instante, follando en el despacho del jefe, con compañeros fuera, con el propio Joaquín que podría entrar en cualquier momento, pero quizás ese riesgo desmesurado aun le daba más fogosidad a nuestros actos.
    
    Así quedamos unidos un buen rato, sin ningún tipo de prisa, acariciándonos y besándonos, hasta que miré la hora y señalé el reloj, pues no teníamos mucho tiempo para que regresara el verdadero jefe.
    
    Recogimos del suelo las cosas de la mesa intentando que todo quedase en su sitio y dedicamos el resto del tiempo a ordenar los informes y todo ese arduo trabajo. A ambos nos parecía increíble que minutos antes hubiéramos hecho el amor en ese sillón.
    
    En ese momento recibimos una llamada de Don Joaquín, diciendo que se pasaría el resto del día en el juzgado y que no podría venir... algo que por un lado nos daba margen para terminar algún detalle, aunque lo de ese día era fácil, tras haber reunido toda la documentación, quedaba redactar las alegaciones y adjuntar los expedientes de la causa.
    
    Acabamos de preparar todo sobre la mesa del jefe, justo antes de la hora de comer cuando salimos de allí y al salir al pasillo algún compañero nos miró raro, pero claro, yo debía ser la envidia de todos los tíos de aquel bufete, por el solo hecho de haber estado casi cuatro horas metido con esa belleza a solas... aunque lo que ellos no imaginaban es que habíamos hecho algo más que trabajar.
    
    Invité a comer a Rocío en un restaurante alejado del bullicio de la ciudad, un sitio íntimo y ...