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Puerta trasera
Fecha: 14/03/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
Era un martes por la tarde en un café de moda, donde había quedado de verme con algunas de mis antiguas compañeras de la universidad. Mis amigas y yo tratábamos de mantener el hábito de reunirnos al menos una vez cada quince días para no perder el contacto; aunque por supuesto con el tiempo esto era cada vez más difícil. De manera que el grupo original de hasta diez amigas en este tipo de reuniones, se fue reduciendo a cinco o menos. En esa ocasión en particular éramos sólo tres: Silvia, Paty y yo. Aunque las tres estábamos casadas todavía no teníamos hijos lo cual, como es de esperarse, es un factor determinante a la hora de hacer espacio en el calendario para este tipo de actividades sociales. Estábamos conversando amenamente de cosas sin importancia (sobre todo de las amigas ausentes), con un delicioso cóctel en mano para hacer más amena nuestra reunión. Sin perder la oportunidad de coquetear traviesamente con un guapo y joven mesero que se encontraba atendiendo nuestra mesa esa tarde. Compitiendo entre nosotras, tan sólo para divertirnos, por quien de las tres le debería resultar más atractiva. —¿Vieron cómo me sonrió? —preguntó Silvia en forma retórica con cierto aire de vanidad, haciendo referencia al joven mesero—, creo que le gusté. —Alucinas, tú piensas que todos los hombres quieren tener algo contigo —comentó Paty en tono de broma, haciendo burla de nuestra presumida amiga—. Lo único que quiere es que esta vez sí le dejemos propina —agregó con un poco ...
... de sarcasmo. —Bueno, no sería la primera vez que le pago a un hombre por una buena cogida —agregó Silvia de forma desvergonzada, desatando las risas de las tres. De todo nuestro grupo de amigas, Silvia siempre fue la más desenfrenada en lo que respecta a las relaciones con el sexo opuesto. Sus aventuras dentro de la alcoba (y muchas otras fuera de ella), durante nuestra época de colegialas eran épicas en todo el instituto donde estudiábamos. Amante de las emociones fuertes, se había acostumbrado a salir con dos o más chicos a la vez; volviéndose adicta a esa dosis de adrenalina que le provocaba el riesgo de que sus pretendientes se enteraran de sus ‘aventuras’ paralelas. Para Silvia una noche de ‘sexo casual’ con algún hombre no significaba más que eso, una sola noche. No existía motivo porque el que debiera haber consecuencias o repercusiones, más allá de placer físico que pudiera disfrutar con su amante en turno. Aunque por supuesto, si el nivel de placer experimentado hubiese sido realmente alto, siempre cabría la posibilidad de que le apeteciera repetir la experiencia. Como era de esperarse, su fama de mujer fácil le ocasionó algunos conflictos con otras compañeras de la generación; quienes veían en ella una amenaza para la estabilidad de sus propias relaciones de pareja. Sin embargo, aún con este inconveniente debo confesar que en varias ocasiones llegué a sentir envidia de mi amiga y sus aventuras; no sólo debido a que me hubiese parecido atractivo ...