-
Puerta trasera
Fecha: 14/03/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... que alguna de nosotras intentara robarle a su novio que por modestia. —No importa que tan grande lo tenga —argumentó Silvia, fastidiada por la supuesta buena suerte de Paty—, a veces es bueno probar algo nuevo, sólo para combatir la monotonía. Y sobre todo cuando se trata de sexo, ¿a poco sus esposos nunca les han pedido que los complazcan con practicar alguna fantasía en la cama? —preguntó pícaramente en voz baja. La pregunta de Silvia no pudo ser más oportuna, pues el siguiente fin de semana sería el cumpleaños de mi esposo; y aun que originalmente yo le había sugerido salir a cenar y beber unas copas para celebrar, él me había pedido que hiciéramos algo un poco diferente para salir de la rutina de nuestra vida de pareja. —¿Quiere llevarte a un motel? —preguntó Silvia sorprendida, después de que les confié los deseos de mi esposo—. ¿Qué clase de motel? —preguntó ahora, más por morbo que por curiosidad. —A alguno de los que están por la carretera antes de salir a la autopista; no lo sé con exactitud, los que frecuentan las parejas que no están casadas, los amantes —expliqué a mis amigas la extraña solicitud de mi esposo para su cumpleaños. Silvia y Paty intercambiaron miradas, mientras una sutil sonrisa de complicidad se dibujaba en sus rostros antes de apresurarse a levantar sus copas para dar un sorbo más, echando a volar su imaginación acerca de los posibles inconvenientes que atravesaba mi relación de pareja. —¿Por qué se ríen? —pregunté intrigada por ...
... lo que ellas estarían imaginando. —Amiga, ¿no es obvio? —dijo Silvia, con una sonrisa sarcástica—, tu esposo ha caído en la monotonía sexual y busca una forma de salir de ella. ¿Segura que no te pidió algo más? —preguntó como si ya conociera la respuesta. —Bueno, creo que puede haber algo más… —confesé tímidamente sintiéndome acorralada por mis dos amigas. Y de hecho sí que lo había, ¡una muy grande! No habían pasado ni dos semanas desde la última ocasión en que mi esposo me había solicitado tener sexo anal. Por supuesto que no era la primera vez que me solicitaba que lo complaciera con tal acto, pero sí la ocasión en que más vehementemente lo había hecho; prácticamente me lo había suplicado llorando. Sin embargo, en mis complejos, para mí eso era tema tabú. Algo que no podía ser de ninguna manera placentero para mí, y por el contrario sí de muchos riesgos; pues en mí rígida manera de pensar, simplemente ‘aquello’ no era para eso. —Así que de eso se trata —dijo Silvia sonriendo burlona después de escuchar el complementario deseo de mi esposo—, te quiere meter la verga por detrás. Pues será mejor que te vayas preparando para no sentarte en una semana querida —agregó antes de soltar una sonora carcajada que contagió a Paty. Yo reí nerviosa, fingiendo no sentirme aludida por la broma. Pero por más que me esforzara, era obvio que la posibilidad de ser penetrada analmente por mi esposo me incomodaba en gran manera. Aún antes de hacerlo. —Los hombres son tan ...