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Puerta trasera
Fecha: 14/03/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... esposo en su teléfono enfatizando el 'por ahora' en el mensaje; tomándose un segundo para pedir mi aprobación antes de enviarlo a sus amigos. —¡Se van a encabronar! —dijo mi esposo riendo burlón, después de enviar el corto mensaje. ¡Y estaba en lo cierto! Las reacciones de los miembros del grupo no se dejaron esperar, obvio eran puras quejas y reproches que hacían ver su inconformidad con mi desprecio por sus necesidades, o necedades, actuales. No vi necesidad de seguir leyendo esa clase de mensajes. Pero justo cuando iba a solicitar a mi esposo que hiciera el teléfono a un lado para volver a entregarnos a la pasión; un nuevo mensaje captó mi atención. “No sean cabrones, la justicia básica exige una foto para que ahora yo pueda juzgar a tu esposa de modo imparcial”, fue el contenido del último mensaje que apareció en el teléfono; con el que uno de sus amigos exigía, aparentemente molesto, que les compartiéramos una imagen de lo que esa noche nos encontrábamos realizando en ese motel de mala muerte. Siendo el remitente de tan enérgica demanda alguien al que yo conocía bien, quizás demasiado bien gracias a la última reunión con mis amigas. Se trataba de Juan, el esposo de Silvia, quien aparentemente estaba al tanto de lo que mis amigas y yo habíamos estado conversando una semana atrás. —Amor, ¿porque Juan está pidiendo que les compartamos una foto? —preguntó mi esposo intrigado, por la actitud demandante de su amigo. Atrapada en mi propio juego, no tuve ...
... más opción que contarle a mi esposo, las bromas que había hecho cuando Silvia nos mostró las imágenes del miembro de su marido. Mortificada porque mi propio esposo no entendiera mi sentido del humor; pues en ese momento ignoraba que opinaría él al enterarse que su esposa estuviera intercambiando fotos de los penes de otros hombres. Para mi buena fortuna, él lo tomó de buena manera. —¡Pues claro que está enfadado! —exclamó mi esposo riendo abiertamente—. Le diste donde más le duele, en su ego, cuando despreciaste su verga —agregó sin dejar de reír. —¡Yo no tengo la culpa de que haya nacido con tan mala suerte! —excusé mis acciones en la herencia genética, declarándome inocente del hecho de que el miembro de Juan fuera de un tamaño promedio. Obviamente, no iba decirle a mi esposo que yo había argumentado que él y Juan tenía miembros muy similares. Eso por lo pronto sería mejor que lo mantuviera en secreto; implorando al cielo que no llegara a enterarse por el quejoso. Razón por la que decidí que lo mejor, era otorgar al demandante lo que exigía lo más pronto posible. —¿Qué te parece si le enviamos la foto para que me perdone amor? —pregunté traviesamente a mi esposo con voz dulce, pegando mis labios a los suyos. —¿Estás segura cariño? —preguntó ahora él sonriendo maliciosamente, tan sólo para confirmar mi decisión. Le expliqué a mi esposo que yo no tenía ningún inconveniente con realizar lo que Juan nos solicitaba, siempre y cuando en la imagen que les ...