1. Queriendo llegar al cielo, voy al infierno


    Fecha: 18/03/2025, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Karlisgime, Fuente: TodoRelatos

    ... viejo local de ‘Telas Simón’, se había abierto una pizzería muy de esos días, transformada en un ‘fast food’ en el presente, mis hermanos habían volado a la gran ciudad tras sus sueños y terminé siendo la preferida que se quedaría en familia con sus padres.
    
    Y como el destino nos había separado, el destino nos juntaría, imaginen que yo no recibía mis votos aun, pero vestía como monja, y para todos era la hermana Josefina, y era un poco la que, hacía las compras, por ser la más novata y porque también me gustaba hacerlo
    
    Estaba en una de las granjas en la que hacíamos las compras, cuando un proveedor de mercaderías apareció de repente, lo reconocí apenas lo vi, el niño de los mocos, ahora era un hombre, alto y musculoso, con sus inconfundibles ojitos pícaros
    
    Claro, él sabía que yo me había metido a monja, pero jamás me reconoció bajos mis hábitos y fui yo quien salí a su encuentro
    
    Camilo no podría creerlo, cruzamos unas palabras, le resumí un poco de mi historia, y él me dijo que había mamado la profesión de su padre, que por cierto había fallecido y que, en lugar de telas, repartía lácteos de afamadas marcas por todos los pueblos del interior, que vivía con su madre, a quien de paso mantenía, y solo agendamos números de celulares para alguna charla un poco más formal que nos merecíamos.
    
    Y nos vimos una vez, y otra vez, y ese chico se transformaría en mi demonio, en mi tentación, porque el corazón no tiene dueño hasta que alguien te lo conquista, y me hizo dudar, ...
    ... me hizo tambalear, me hizo pecar, como de pequeña, me robó un beso de improviso, clandestino, oscuro, aún tenía mi ropa de monja y me sentí fatal.
    
    Y conviví entre el cielo y el infierno, entre lo celestial y lo terrenal, con la tentación de la manzana prohibida al alcance de la mano y mi primera vez fue bajo la higuera que daba al patio trasero de la parroquia
    
    Tenía diecinueve, el veinte, y tal vez Dios que todo lo ve, nos mandara un castigo, en embarazo no buscado y con eso toda la cruz que me tocaría cargar bajo los dedos acusadores de la sociedad, yo, la inocente Mónica, la chica metida a convento, la futura monja, tenía un crío latiendo en las entrañas
    
    Todo fue muy rápido, dejé de lado mi vida consagrada a Dios, y conforme mi pancita empezó a crecer, el chimento corrió de boca en boca y casi no tenía el valor de mirar a nadie a los ojos, y curiosamente, el padre Víctor, el sacerdote del pueblo fue quien más se encargó de hacer público mi pecado, como queriendo dejar en claro que la Iglesia no tenía nada que ver con una mujer como yo, y me sentí como la misma María Magdalena a punto de ser apedreada
    
    Pero por suerte, tenía a mi familia que jamás me juzgaría y que siempre me daría todo su apoyo, y a mi sol, Camilo, quien como valiente capitán de barco estaría a mi lado para pelear contra viento y marea
    
    Nos hicimos cargo, él quería ser padre, y lo que había sucedido había sido producto del amor
    
    Decidimos de común acuerdo cruzar el puente sobre el río e irnos ...
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