-
Calentón en el Metro (4)
Fecha: 28/03/2025, Categorías: Confesiones Autor: Juana1956, Fuente: TodoRelatos
... su partida de cartas diaria. Me puse a hacer una ensalada para cenar mientras mi coño latía pidiendo que una buena polla lo penetrara. Mis muslos firmes y suaves salían por debajo de la camiseta y mi tripa se apoyaba en la mesa de la cocina. Mi marido pasó por detrás y me dio un cachete, cosa muy poco habitual en él, pero esta vez me puso algo cachonda. Era evidente que necesitaba una polla, aunque fuera la de mi marido. Cenamos y pasamos al sofá a ver un rato la televisión. Se sentó en un lado y yo me tumbé, como cada noche, con la cabeza en sus piernas. Levanté las rodillas y dejé que se me vieran las bragas y los muslos. Quería que me tocase, que me masturbara. Al rato, pasó. Bajo su mano y comenzó a acariciar mis tetas por encima de la camiseta. Cerré los ojos e imaginé las manos de Pablo sobándome en el metro. Bajó la mano y comenzó a acariciar mi pubis recién arregladito. Jugaba con mis pelillos y de vez en cuando acariciaba mi clítoris. Estaba como una perra en celo. Esto nunca me había pasado con mi marido y era evidente que mi sexualidad había ...
... despertado. Le dije que me masturbara y lo hizo como nunca. Sus dedos acariciaban mis labios y penetraban mi vagina con suavidad. Por la bragueta del pijama sacó su polla ya erecta y comenzó a pajearse cerca de mi cara. Giré la cara, saqué la lengua y comencé a lamerla hasta que él la colocó dentro de mi boca. Chupé con ganas mientras me corría una y otra vez. Descubrí que era multiorgásmica. Su polla, que no era grande, tenía un glande muy gordo, pero nunca lo había chupado con tantas ansias. Se corrió en mi boca y esta vez no quise escupir su semen. Lo dejé en mi boca y seguí chupándosela y limpiándosela hasta que me la tragué. Me quedé con muchas ganas de que me penetrara, pero mi marido ya no está como para correrse más de una vez. Su polla flácida se posó en mis labios y mi lengua la lamía recogiendo los restos de semen que quedaban, pero fui incapaz de volverla a ponerla dura. Deseaba que llegara en día que Pablo me llevara a esa cita misteriosa. La polla de pablo no se quedaba flácida tan fácilmente y seguro que iba a gustarme lo que haríamos juntos. (Continuará)