Perra cobarde 2
Fecha: 14/08/2025,
Categorías:
Dominación / BDSM,
Autor: jtm1111, Fuente: TodoRelatos
... una pija, el ojito derecho de sus padres, la mejor estudiante del instituto y ya en la universidad, lamiendo mi propio charco de pis mientras un hombre al que no conocía de nada me observaba.
Me quité el camisón. Deseaba estar desnuda para él.
Y me revolqué en mi propia meada.
Siempre he fantaseado con la orina. ¿Os conté que me la bebí mucho antes de conocer a mi amo y señor? Pues sí, lo hice. Pero nunca me había regado con ella hasta que me lo ordenaron.
Y sí, ahí en el baño, espatarrada, me ordenó que me tocase.
Lo hice lentamente, disfrutando de cada toque y de cada caricia. Hasta que, y tras recibir el consentimiento de mi amo, me corrí.
Me fui a desayunar tal cual estaba, sucia, desnuda y con el sabor de mi corrida en la lengua. Y no comí en la mesa. Tras prepararme el desayuno, lo planté en el suelo y me coloqué de nuevo a cuatro patas, como la perra que era.
Realmente no me importaba no ir a clases, sólo satisfacer a mi amo y señor.
“¿Qué estudias?”
“Derecho, quiero ser juez”
“Bonita aspiración. Esto es lo que vas a hacer hoy…”
Se me mojó el coño mientras la voz de mi amo me daba instrucciones.
Me vestí como una putilla.
Medias blancas, falda de cuadros, una blusa ligera, nada de sujetador. Sí que llevaba las bragas puestas porque este era el objeto imprescindible de todo el juego.
Ya en el autobús podía notar las miradas de todos los hombres sobre mi. No lo he comentado, pero realmente soy muy bonita.
Joven, bonita y ...
... prácticamente sin usar.
Durante las conversaciones con mi amo, antes de entregarme a él, hablábamos mucho. Le conté que había tenido un solo novio, que era el único hombre con el que había mantenido relaciones, siempre en la cama, en la posición de misionero. Y nunca había usado mi boca ni mi culo.
Tenía órdenes de buscar un sitio atrás, un lugar apartado y esperar.
El hombre mayor que se sentó a mi lado no paraba de echarme el ojo.
Tenía órdenes de mostrarme, de dejarme tocar, de bajarme la falda para mostrarle algo de muslo.
Creía que el corazón se me iba a salir del pecho mientras lo hacía.
Y a continuación miré por la ventana.
Tardé una eternidad en sentir las yemas de sus dedos sobre mi piel. Solo fue un instante, un mísero instante, pero fue increíble.
Cuando notó que no reaccionaba, me tocó más, hasta el punto de que plantó toda su mano en mi pierna.
Para mí fue tremendamente liberador, aunque no os lo creáis.
No, no estoy diciendo que vayáis por ahí metiendo mano a las chicas, ni nada de eso. Simplemente que a mí me libero de una gran carga.
El hombre se bajó en la siguiente parada y no le he vuelto a ver.
Ya en la universidad debía buscar el baño de los hombres, meterme dentro, masturbarme y dejar mis bragas allí.
La simple idea de que un compañero las encontrará y se hiciera una paja con ella me calentaba sobremanera.
Que me iba a pasar todo el santo día sin nada debajo, también.
Por supuesto tuve que mostrar a mi amo como ...