La cantante (parte 1)
Fecha: 16/08/2025,
Categorías:
Infidelidad
Autor: Lanfasone, Fuente: CuentoRelatos
... sonrisa en automático, sentada en un taburete de la barra.
–Ya te había escuchado en el crucero tal y tal… con mi esposa.
–Ah, mirá hace un tiempo ya, que no canto en cruceros –su voz era ligeramente nasal y con un acento que no me sonaba del todo argentino
Ver esos ojos de cerca me producía como un mareo y tener ten cerca de mí esas tetazas, esa piel morena tan tersa, con pequeñas venas azules, era algo difícil de manejar, pero seguí adelante.
–En ese crucero estabais con otro pianista, un chico rubio
–Si, Matias, pero ya no estamos juntos –dijo, con un tono de tristeza
Me alegré por dentro, si era su pareja, quería decir que ya no estaban juntos.
–¿Y ya no vuelves a los cruceros? Por cierto mi nombre es Javier –dije tendiendo la mano
Ella tendió su mano por compromiso, al sentir ese tacto cálido y suave tuve una erección, así de sencillo.
–Roxana, encantada, no… fueron muchos años… doce años estuve cantando en cruceros
–¿Si? ¿Pero qué edad tienes tú?–comprendí que me había precipitado, pero estaba ansioso quería saber todo de ella
–Treinta y seis tengo… una vieja.
–Pero que dices criatura… yo te daba menos todavía.
–Bueno… gracias –dijo ella, alisándose el pelazo, largo hasta la cintura
El pianista se acercó a ella, le dijo algo. Ella se dio la vuelta
–Permiso eh, un gusto –dijo y se fue con él
–Que guapa es ¿No? –dijo el barman cuando se alejaba, su culazo enfundado en ese vestido ceñido era bestial.
–Ya te digo que si ...
... –dije yo para mis adentros
–Y maja además –remató el barman
Y ya escucharle decir eso me puso un poco celoso.
Luego escuché como si fuera un niño, esos cuarenta y cinco minutos siguientes de música.
Estaba embobado, prendado, completamente pillado por ella y lo poco que habíamos conversado me daba la sensación de una tía normal y simpática, no una diva vanidosa.
Miraba yo su largo cuello moreno, las pulseras abundantes sobre su brazo, sus tetones exagerados, sus piernas, sus curvas descomunales, era demasiado.
El show concluyó, ella se quedó luego a un costado del piano con su bolso y un abrigo en la mano.
Me acerqué con algo de temor.
–Perdona Roxana, no quiero parecer pesado pero… me gustaría conversar un poco más contigo, quisiera invitarte una copa.
Noté como su rostro se contrariaba, hizo una mueca.
–No… disculpa… pero yo no hago esas cosas… solo me pagan por cantar –dijo
Se me vino el alma a los pies.
–Si… si… perdona… no he querido ofender… para nada… es que… te digo la verdad… sinceramente… en ese crucero en que te escuché cantar… es que quedé… tan fascinado contigo… con tu voz, tu personalidad… perdona no he querido sugerir nada… –dije atolondradamente, tratando de ser sincero.
–Está bien… está bien… perdóname vos también… pero no quiero que se confundan las cosas… aquí esto es un hotel y yo… –dijo esto desde una cierta vulnerabilidad que no parecía coincidente con semejante tía buena, con ese cuerpazo.
–Oye déjame invitarte a ...