Con mi amiga nos excita hacer de esclava
Fecha: 25/08/2025,
Categorías:
Dominación / BDSM,
Autor: MariVillabos05, Fuente: TodoRelatos
Okey, empezare describiéndome, soy una chica alta y pues sinceramente tengo una figura bastante rica, tengo buena cintura, unas tetas muy muy ricas, y un culo bastante grande que con mi carita de santita siempre hacen buen contraste jejeje soy bastante coqueta y si se puede decir me gusta ser bastante putita, en mis relatos solo contare anécdotas que me han pasado, espero las disfruten jejeje, si quieren ver más allá, y verme todita y todito mi contenido jeje, mi conchita mojadita, y siendo tu putita puedes escribir amarivillalobos055@gmail.com sin nada más que decir, empezare con el relato jeje.
Somos dos chicas de 22 años, bastante putas, viciosas y calientes. Amigas desde la infancia yhace varios años mantenemos relaciones lesbicas entre nosotras. Yo, Maria, soy alta, pelo castaño, buenos pechos, culona y el coño peludo. Sabrina, es pequeñita bastante agraciada, con tetas pequeñas pero firmes y duras, un culito sexy y el chohito depilado.
Luego de tantas experienciashemos descubierto los juegos sadomaso. A ambas nos gusta intercambiamos los papeles de dómina y sumisa, a las dos nos excita ejercer de esclavas y ahí esta el pequeño dilema.
Todo empezó un sábado después del medio día. Estábamos solas en casa de Macarena, sentadas en el sofáleyendo una revista porno con contactos y, precisamente, fantaseando con la posibilidad de contestar a algún contacto o publicar uno nuestro.
La conversación era cada vez más fuerte y las dos estábamos ya húmedas y cachondas. ...
... Finalmente, Macarena se puso de pie, se quitó los pantalones y el tanga y separando los labios de su coño con las manos, me ordenó:
– ¡Cómemelo!
Me puse de rodillas a sus pies agarrando sus nalgas con ambas manos, empecé a acariciar sus muslos con mi lengua pero ella me tiró violentamente del pelo hasta quemi boca quedó a la altura de su chocho, que comencé a lamer voluptuosamente.
Yo iba alternando mis lamidas en los labios vaginales con pequeños mordiscos en su clítoris, manteniéndome firmemente sujeta la cabeza contra su coño y con un fuerte gemido, se corrió en mi boca. Me tragué sus abundantes caldos y limpié su chochito con mi lengua, mientras frotaba mis muslos entre sí, poniéndome mas cachonda.
Me obligó a incorporarme, tirándome otra vez del pelo y nos fundimos en un beso interminable. Cuando, por fin, nos separamos, me dio un fuerte pellizco en uno de mis pezones y guiñándome un ojo, me dijo:
–Desnúdate y ponte a cuatro patas, que ahora vengo.
Apresuradamente cumplí sus órdenes, después de quitarse la camiseta que le quedaba como única vestimenta, salía del salón. Incluso los pelos de mi coño estaban mojados de mi propia humedad. Mientras oía a Macarena revolver por los cajones de la cocina, acaricié mis pechos y mi coño, ya a punto de estallar.
Finalmente adopté la posición que me había ordenado, separando ampliamente mis piernas y viendo como mis grandes tetas colgaban hacia el suelo. Cuando volvió, llevaba una espumadera y una bolsa de plástico ...