Con mi amiga nos excita hacer de esclava
Fecha: 25/08/2025,
Categorías:
Dominación / BDSM,
Autor: MariVillabos05, Fuente: TodoRelatos
... en la mano. Puso la bolsa entre mis dientes y montando a caballo sobre mi espalda me ordenó que la llevara a su habitación.
Podía sentir en mis riñones la humedad de su coño, mientras ella empuñaba mi cabello como si fueran unas riendas. Como al parecer, no avanzaba con suficiente rapidez,me espoleó golpeando mi culo con la espumadera a la vez que me decía:
– ¡Más deprisa, zorra, parece mentira, tan grande y tan puta… deprisa, cerda, deprisa!
Sus golpes en mi culo, la sumisión de aquella postura y sus palabras restallando en mis oídos, me tenían continuamente al borde del orgasmo. Cuando por fin llegamos a su habitación, me descabalgó y sacando la bolsa de mi boca me susurró al oído:
– Sube a la cama – a la vez que me retorcía de nuevo fuertemente un pezón.
Aquella caricia brutal y sentir su aliento en mi oreja, fueron suficientes para que desencadenara mi corrida, tanto tiempo contenida. Al darse cuenta Mari, empezó a pellizcarme el culo a la vez que me gritaba:
– ¡Zorra, es la última vez que te corres sin mi permiso y ahora… súbete a la cama!
Llorando casi de placer, me tendió sobre la cama
Con unas medias ató mis muñecas y tobillos a las patas del mueble y vendó mis ojos con un pañuelo. Cuando acabó de situarme en aquella postura de entrega total, se subió también a la cama y de pie entre mis piernas, comenzó a jugar con el dedo gordo de uno de sus pies en la entrada de mi coño mientras decía:
– ¡Pero que mojada estás, cabrona, como te gusta ...
... que te traten como una zorra, esclava, tienes un coño que parece un fuente, perra!
Estas frases y otras similares junto con las caricias de su pie en mi chochito, no hacían sino incrementar mi excitación. Cuando se cansó del juego y yo ya estaba al borde del orgasmo, acercó su pie a mi boca y saboreé en sus dedos el sabor de mis propios fluidos vaginales y lamí la planta mientras me agitaba y sacudía de un lado a otro.
Necesitaba correrme desesperadamente pero tal y como estaba no podía hacer nada para conseguirlo. Por último, apiadándose de mí, adoptó la postura del 69 hasta que las dos nos corrimos. Ya más relajadas, me quitó la venda de los ojos, me desató y mientras nos besábamos, estrechamente abrazadas, me dijo:
–Ahora te toca a ti.
Aunque yo hubiera preferido seguir haciendo el papel de esclava, dejé que Macarena ocupase mi lugar en la cama.Ahora fui yo quien la ató y vendó sus ojos. A pesar de mis preferencias, me excitó nuevamente la contemplación de su entrega, pero quise llevarla un poco más lejos.
Dejándola atada, volví al salón yrecuperando mis empapadas bragas del sofá donde habían quedado abandonadas, regresé al dormitorio yse las metí en la boca, amordazándola con ellas. De la bolsa que Macarena había cogido en la cocina,saqué unas cuantas pinzas para la ropa y con ellas fui decorando dolorosamente sus pechos.
Veía comose agitaba violentamente intentando quitárselas mientras de su boca amordazada escapaban gemidos de dolor. Cuando finamente ...