1. De adolescencia, amor y sexo.(2ª parte)


    Fecha: 28/08/2025, Categorías: Hetero Autor: Pieldemanzana, Fuente: TodoRelatos

    ... estaba excitada. De mi mente no se borró aquella primera vez que me acaricio como se acaricia a una mujer. Las sábanas de mi cama fueron testigo de aquel recuerdo en las semanas pasadas.
    
    Me dejé caer de espaldas y lo arrastré conmigo. Su boca se apoderó de mis labios y mi pecho pujo contra el suyo. Su saliva se coló en mi boca acompañada de una lengua juguetona que agitaba mi respirar y le daba alas a mis manos que lo recorrían.
    
    No tardé en sentir de nuevo aquella dureza contra mi muslo. Mi entrepierna también clamaba allá abajo. Solo dejábamos de besarnos para tomar aire, apenas un instante, antes de volver a devorar nuestras bocas y apretar nuestros cuerpos adolescentes. Los dos respirábamos alterados.
    
    Rodamos sobre la manta hasta que quede encima de él. Contra mi pubis pude sentir aquel miembro suyo apretado dentro del pantalón. Lo besé con deseo mientras sus manos paseaban por mi espalda hasta llegar a mi culo. Lo apretó contra él. Ahora si sentí más aún aquel calor contra mis ingles. Roté mis caderas para sentirlo mejor. De mis labios se escapó un gemido. Se sentía tan bien aquel contacto.
    
    Pese a todo, yo nunca había visto un pene en erección. Ni erecto ni flojo, nunca lo había visto, pero se me antojaba algo que quería ver, tocar, sentir. Mis amigas me contaron cosas sobre esto, incluso maneras de acariciarlo, para mi todo era aún misterioso y deseado. Mis piernas se abrieron rodeando su cadera, mi vagina quedó abierta a aquel roce que me hacía suspirar y ...
    ... temblar.
    
    Permanecimos asi un buen rato. Nuestras bocas pegadas a fuego. Sus manos apretando mis nalgas, subiendo un tanto mi falda hasta poder apretarlas libres de tela. El calor de sus manos en mi culo era algo superior a lo que me había imaginado.
    
    Cansados de aquella postura me deje caer hacia un lado sin dejar de besarlo. Mis manos ahora estaban libres de acariciar aquel cuerpo que me llamaba. La suya se aproximo hasta mi pecho, que las recibió con alegría, necesitaba que apretara mis pechos, que me hiciera estremecer de arriba abajo. La blusa no fue un obstáculo para ello, tampoco mi sujetador. Ambos quedaron fuera de juego para liberar mis pechos que ya lo apuntaban directamente.
    
    Su boca bajó hasta mi cuello y mi mano acaricio su pelo dejándome amar. Se deslizó hasta llegar a mi pezón más cercano, lo tomó entre sus labios y en mi mente estallaban artificios de colores. Su lengua lo acarició hasta estremecerme en gemidos. El calor de su boca me hacia perder la cabeza.
    
    Lo dejé hacer por un rato, lo dejé llegar con su mano a mi entrepierna, apartar la falda antes de sentir mi humedad, que ya lo esperaba ansiosa. Abrí un poco mis piernas dándole paso a lo prohibido. Su avance entre mis muslos se me hizo eterno. Necesitaba sentirlo ya, ahora, justo ahí.
    
    Cuando rozó mi pubis mi respiración se alteró aún más. Mi clítoris saltó a su contacto, duro y expectante. Gemía aceleradamente a su contacto. No necesité mucho para tener un pequeño orgasmo. Mi excitación era ...
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