1. El reencuentro menos esperado (1)


    Fecha: 27/11/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: CuentoRelatos

    ... tienes su número. Luego me cuentas qué te dijo.
    
    —Mmm… está bien —suspiré, resignada.
    
    Lucas había sido el matón de la secundaria —el tipo que se burlaba de mi pelo rizado, que “accidentalmente” empujaba mis libros al suelo, y cuyo grupo de amigos me hacía sentir invisible. Para colmo, con ese acné marcado y sonrisa de superioridad, era fácil odiarlo. Mi enemigo número uno.
    
    Pero ahora, diez años después, mi marido insistía en que “había cambiado”.
    
    Esa noche, con fastidio, le escribí:
    
    —Hola Lucas. Soy Alma Carrizo, de la secundaria. Mi marido dijo que podrías ayudarnos con la música del evento benéfico. ¿Te interesa?
    
    No esperé respuesta. Apagué el teléfono y me enterré en las sábanas, como si eso borrara el pasado.
    
    Al despertar, un mensaje brillaba en la pantalla:
    
    —¡Hola Alma! ¿Cómo olvidarte? ¡Obvio que los ayudo! Es una causa re linda, y si puedo aportar, mejor. ¿Qué necesitan?
    
    Su tono desenfadado me irritó. Respondí lo mínimo:
    
    —Ok.
    
    Quería cortar cualquier conversación. Pero él insistió:
    
    —¿Cuándo nos juntamos para coordinar? Podría sumar más ideas…
    
    —No hace falta —tecleé rápido—. Te mando la info por acá.
    
    —Ah… bueno. Pensé que podríamos vernos con tu marido —respondió, y casi imaginé su decepción.
    
    —Si surge algo, te aviso —cerré el tema.
    
    —Dale, Alma. Cualquier cosa, escribime —finalizó él.
    
    Había sido grosera. Pero ¿qué esperaba? ¿Que olvidara cómo me trató?
    
    Esa noche, mientras veíamos TV, le mostré los ...
    ... mensajes.
    
    —Amor… ¿no crees que fuiste un poco dura? —dijo, levantando una ceja.
    
    —¡No! Es Lucas. El mismo que me hizo la vida imposible —crucé los brazos.
    
    —Era un pibe de quince años —suspiró él—. La gente cambia. Además, ni le dijiste gracias.
    
    —¿En serio estás de su lado? —bufé.
    
    Mi marido me rodeó la cintura, jugueteando con mi pelo:
    
    —Solo digo que podrías darle una chance. ¿Qué tal si lo llamás a tu oficina? Ambiente neutral… y si se porta mal, grito y aparezco.
    
    —No lo sé… —murmuré, pero su sonrisa me ablandó.
    
    —Mandale mensaje. Yo acuesto al nene —dijo, besándome la frente.
    
    —Está bien… Te amo.
    
    —Yo más —respondió, alejándose con ese andar tranquilo que siempre me calmaba.
    
    Mis dedos titubearon sobre la pantalla del celular antes de enviar el mensaje. No estaba completamente segura, pero decidí darle esa oportunidad:
    
    —Hola Lucas, ¿qué tal estás? —escribí, mordiendo ligeramente mi labio inferior—. Me olvidé de agradecerte por la ayuda con el evento. ¿Qué te parece si pasás por las oficinas de la empresa para coordinar?
    
    La respuesta llegó casi instantáneamente:
    
    —Hola Alma —pude casi escuchar esa voz que recordaba demasiado bien—. No hacía falta agradecer, pero dale. Mañana por la tarde paso por ahí, ¿te parece?
    
    Sentí un pequeño escalofrío al leer su mensaje. Respondí:
    
    —Dale, buenísimo —mis uñas rozaron la pantalla al escribir—. Cuando vengas, entrá al último piso. Mi oficina está al lado del ascensor.
    
    —Dale Alma, nos vemos —contestó él, con una ...