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Estaba tan y tan agradecido con ese viejo campesino, que sin pensarlo mucho decidí vestirme de mujer y dejarlo que me diera por el culo.
Fecha: 27/11/2025, Categorías: Dominación / BDSM, Gays Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
... miembro mientras orinaba, por mi parte al poco rato, también me dieron ganas de orinar, pero en lugar de colocarme de frente a él, lo que hice fue, que me retiré un poco más lejos, y dándole la espalda, no sé por qué baje mis interiores, un poco más debajo de mis rodillas, mostrando mis paradas y redondas nalgas. En todo momento mientras estuve orinando, sentía sus ojos clavados en mis nalgas, al regresar a su lado, seguimos bebiendo, y hablando de mujeres, hasta que el viejo dijo en broma, o por lo menos así lo pensé yo, que él llevaba tanto tiempo sin acostarse con una mujer, que era capaz de comerse un buen culo, aunque fuera el de un hombre. Yo como ya les comenté, al principio pensé que, lo había dicho en broma, pero su manera de seguir viéndome mis nalgas, cada vez que me paraba a buscar la botella para servirme otro trago, me hizo pensar que el viejo, en realidad hablaba en serio. Fue, cuando me di cuenta de que ya la botella de ron se había terminado, me puse de pie, y como pude me dirigí a mi auto, moviendo intencionalmente mis nalgas, a medida que caminaba, para buscar otra botella de ron. Al abrir el baúl, además de agarrar otra botella de ron, me acordé de que entre los muchos obsequios que llevaba, había algunas prendas íntimas femeninas, que los llevaba de regalo, a las secretarias de mis clientes. Así que en arrebato que sentí, agarré una de esas bolsas, y me las traje junto con el ron, cuando regresé, él se encontraba de pie, y le di la botella, diciendole ...
... que deseaba mostrarle algo, para que me diera su sincera opinión, sobre uno de los obsequios que pensaba regalar a las secretarias de mis clientes. Así que, sin darle mayor explicación, entré a su casa, y tras quitarme rápidamente mis interiores, me solté el cabello, me puse un set de ropa íntima femenina, que consistía en unos pantis, un sostén, y una corta bata semitransparentes para dormir. Y una vez así vestido, regresé donde él, el viejo se me quedó viendo, con la boca abierta, bastante asombrado, hasta que le pregunté con un tono de voz femenino, que le parecían esas prendas, para regalárselas a unas secretarias. De inmediato, se dio otro trago de ron, mientras que yo me acerqué a él, diciéndole que tocase la tela, para que viera que era de buena calidad, y si en efecto tocó la tela, pero casi de inmediato también comenzó a agarrarme las nalgas. De momento, me abrazó entre sus brazos, diciéndome. “Si tú quieres, podemos pasar a mi cuarto para poder ver mejor como te quedan.” Sin soltarme las nalgas, los dos nos dirigimos a su cama, y apenas llegamos, me dijo. “Acuéstate, que lo que me provoca es darte bien duro por ese culo.” Sin pensarlo dos veces, le obedecí, me tendí sobre su cama, bajé un poco los pantis, y con mis manos separé mis nalgas, las que levanté ligeramente, casi de inmediato fui sintiendo la dura y caliente cabeza de su verga, seguramente mojada con su propia saliva, la que pasaba entre mis nalgas, y lentamente como comenzó a presionarla contra mi abierto ...