-
Ecos del pasado (IV) - De cena
Fecha: 01/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Violeta, Fuente: TodoRelatos
Capítulo IV - De cena Esta noche ponte guapa que vamos a ir de cena al Lombardi. Nos invitan. ¿Te acuerdas de Paula y Sebas? Pues les ha tocado un pellizco a la primitiva y han reservado mesa. Creo que también estarán Natalia y Nico - Dijo Pablo después de besarme según me sentaba en el coche. Como todos los viernes, había venido a buscarme al instituto donde estudiaba diseño digital. A ellos no les ponía cara. Pero a las chicas las conocía de sobra. Eran dos de las ex de Pablo. Tenía muchas y todas eran guapísimas. Estaba segura de que lo que hacía Pablo conmigo lo había intentado con ellas, y pensaba para mi que si no seguían con él era porque no estaban a la altura, o no eran tan buenas como yo dándole placer. Llevábamos cuatro meses juntos, y la verdad es que no me apetecía nada, pero no podía negarme. Ponte una falda cortita y no lleves ropa interior - me susurro al oído Yo asentí, no pregunte más. Estaba segura que esta noche me iba a ser diferente. Un escalofrío recorrió mi cuerpo pensando que tal vez esta noche podría ser el momento. Hacía semanas que le había pedido que lo hiciéramos por detrás. Cada vez que me sodomizaba con sus dedos, mi cuerpo se estremecía y mis orgasmos se hacían más intensos. Con la mejor de mis sonrisas le miré y dije. ¡Perfecto!. Me voy a poner divina. Llévame a casa y dame un par de horas. Luego vienes a buscarme. - Y añadí con voz melosa - Pero el resto del fin de semana tengo que sacar tiempo para acabar el trabajo de ...
... comunicación visual. Lo tengo que entregar el martes. De acuerdo Beth, Esta noche eres toda mía, y el resto del finde te compartiré con ese dichoso trabajo. Prometo no ponerme celoso. - Nos miramos y nos reímos. Nos besamos y arrancó el coche. Durante el trayecto, le fui contando toda mi semana. No nos habíamos visto desde el domingo, y tenía tanto que decirle. Otros viernes, la urgencia por hacer el amor nos poseía y me llevaba directamente a su casa. El primer polvo siempre era violento, intenso y pasional. Algunas veces íbamos a un aparcamiento en la ladera frente al mar. Allí reclinaba el asiento y le hacía una felación hasta que se corría entre mis labios a la vez que gemía acariciando mi pelo rizado; luego en el asiento de atrás me hacia gritar de placer mientras cabalgaba sobre su sexo y con las yemas de los dedos pellizcaba mis pezones. Pero hoy no había tiempo. Tenía que ser la más guapa del restaurante y dejar con la boca abierta esas zorras. En mi casa tenía ropa de mi madre, de tiempos mejores. Aunque no teníamos dinero, ella se negó a venderla. Algunas veces la veía probársela a escondidas y estaba espectacular. Siempre he pensado que era muy guapa y, aún lo es. De hecho había sido modelo cuando era joven, pero cometió el error de casarse con mi padre. A ella le debo mis ojos verdes y mi figura esbelta. Es morena y con el pelo liso, y yo en cambio tengo el pelo castaño claro y rizado, heredado de mi padre, junto con esos labios carnosos que tanto me ...