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Ecos del pasado (IV) - De cena
Fecha: 01/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Violeta, Fuente: TodoRelatos
... avergonzaron de pequeña y que ahora le vuelven loco a Pablo, al menos alguien sabe apreciarlos. Tenía que estar irresistible. Después de ducharme, maquillarme y ponerme guapa, me probé un top rojo ajustado, con los hombros desnudos y bastante sugerente, que sin sujetador marcaba con rotundidad mis pezones. Luego busqué un conjunto de minifalda y cazadora de cuero a juego de mi madre, negro en estilo post punk me la puse y me vi guapa frente al espejo. Me enfunde en las piernas unas medias en tonos rojizos a juego con el top. Me quité la braguita y la metí en el bolso a juego, también de mi madre. Luego me calcé mis botas negras de plataforma. Pablo mide cerca de 1.90, y yo poco más de 1.60, nunca me han gustado los zapatos de tacón y quería que me vieran como soy, con mis dilataciones con unos pendientes en forma de cruz, mi melena castaña con mechas rubias enmarcando mi cara, la mariposa rosa y amarilla en mi espalda y mis botas. Muy diferente de la imagen de pijas que tenían sus ex. Ya estaba lista para vivir la noche con mi chico y ser la envidia de todos al ver lo felices que somos. Pablo solo tendría ojos para mí. Y así fue. Vi la expresión de su cara cuando me recogió en la puerta. No dijo nada. Se había quedado sin habla. Me senté mientras no dejaba de mirarme, notaba como me devoraba con sus ojos. Me ruborice un poco y dije: A lo mejor me he pasado un poco… Estas preciosa. No puede haber ninguna mujer más guapa que tú en kilómetros a la redonda. Eres ...
... perfecta Beth. Te van a comer con los ojos, y todos sabrán que eres mía, solo mía. - Y lanzó un suspiro al aire. Abrí el bolso y le mostré mis braguitas. El sonrió y yo me sonroje aun más. Era la primera vez que salía a la calle sin ropa interior. Puso su mano en mi muslo, sobre las medias y lentamente subió por él hasta rozar mi entrepierna. Sonrió y arrancó el coche. Va a ser una noche increíble Beth. Te aseguro que no la vas a olvidar. Y tenía razón. El restaurante estaba en la azotea del hotel Miramar. En el piso veintitantos. Subimos en uno de los ascensores exteriores acristalados. Pablo dejó que pasaran otras personas delante de nosotros, hasta que por fin estuvimos solos en la cabina. Entonces a mitad de trayecto pulso el botón de stop y el ascensor se paró. Las vistas eran magnificas, pero Pablo no había parado por ese motivo. Me has puesto a cien Beth. Estoy empalmado desde que te has subido al coche. Necesito descargarme en tu boca. Venga date prisa, antes de que se den cuenta de que el ascensor está parado. - Se desabrochó el pantalón y se saco su pene totalmente erecto, húmedo y brillante. No mentía. Suspiré profundamente mientras notaba como mis pezones se marcaban en el top, Me arrodille con cuidado sobre la moqueta, y comencé a lamer su sexo. Pablo tenia los ojos cerrados. Le cogí de las manos, entrelazamos los dedos y creo que le hice la mejor felación de su vida. Él se mantuvo pasivo, era yo la que tenía que interpretar sus gestos y sensaciones. ...