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Amores imposibles - Parte II
Fecha: 04/01/2026, Categorías: Gays Autor: escritorprin, Fuente: TodoRelatos
... calle, nos despedimos y nos separamos rápidamente porque Carlos y Luis iban muy cachondos tras estarse comiendo la boca la última media hora y Álvaro había ligado con una chica portuguesa de Erasmus. Madre mía, qué poco le había durado el enamoramiento de la novia de este mes. Por mi parte, me fui andando solo hacia mi ático para despejarme con el aire fresco de las 6 de la mañana. Mientras caminaba, seguía reflexionando sobre todo lo que había sentido con Guille y en cómo poder gestionar todo lo que mi cuerpo sintió con él. Era algo que jamás me había pasado y necesitaba digerirlo bien para poder entender qué me estaba ocurriendo: ¿era gay? A ver, no creo, las mujeres me gustaban. Joder, Irene, mi prometida, me encantaba y me ponía. Entonces, ¿qué más opciones había? ¿seguía siendo heterosexual y todo era una confusión? La verdad que, siendo honesto, esa opción se desvanecía cada vez más por el hecho de que había perdido la cabeza y la polla por un tío que acababa de conocer. Por tanto, la bisexualidad entró en mis pensamientos pero ya estaba llegando a mi portal y no quería seguir dándole vueltas. Estaba agotado, medio borracho y solo quería darme una ducha y meterme en la cama de una puñetera vez. Como pude, abrí la puerta de mi casa, entré en mi dormitorio, me quité la ropa dejándola en la cesta de la ropa sucia y me metí en la ducha bajo agua fría para conseguir enfriar todos mis pensamientos y sensaciones y poder dormir a gusto. No había nada en el ...
... mundo que me gustara más que meterme bajo la ducha fría, congelada, cuando tenía un día muy estresante ya que parecía que el agua congelaba todos mis problemas. Me relajaba y me dejaba el cuerpo en un perfecto estado para dormir como un lirón. Salí de la ducha, cogí la toalla y me empecé a secar a la vez que me observaba en el espejo que tenía sobre el lavamanos. Me miraba y mientras veía mi pelo ceniza alborotado, mi mandíbula tensa y mi cuerpo desnudo con todos mis músculos muy marcados por la acción del agua fría, no pude evitar llevar mi mano hacia mi pene que, sin quererlo, ya estaba duro tras todo lo vivido y a pesar de la ducha fría, casi congelada, que me había dado. Lo moví lentamente, hacia delante y detrás hasta dejarlo completamente duro mientras cerraba los ojos para adentrarme en el placer de una buena paja. La verdad que tenía un pene bonito, circuncidado, 17 cm, no muy grande, pero compacto y gordo. No había tenido quejas y hacía disfrutar mucho a las tías con él. No obstante, mientras me pajeada lentamente no pensaba en ellas en ese momento, la verdad. Me imaginaba cómo Guille, el macho de Guille, completamente desnudo, con ese cuerpazo moreno tatuado e imponente que se le intuía bajo la ropa, irrumpía en el baño, se me acercaba por detrás, me restregaba su pollón por todo mi culo y cómo con su voz ronca me decía ‘te quiero follar’ y me agarrara las nalgas cómo a esa rubia de la discoteca para luego meterme la lengua como un perro salido sin dejarme ...