1. Infiel con el plomero


    Fecha: 07/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Sus Garcia, Fuente: CuentoRelatos

    Para entender mejor este relato debo explicar cómo vivía en aquellos años. En la propiedad hay tres casas y aquel tiempo vivía una tía en su casa, mi mamá en la otra y yo en la otra; actualmente mi mamá se fue a vivir a su pueblo, así que rentamos esa casa y mi tía le dejó su casa a uno de sus hijos. Mi suegra vivía a un par de cuadras.
    
    Ahora sí, cuando tenía como seis meses mi segundo hijo, decidimos mi esposo y yo hacer algunos cambios al baño de nuestra recámara y al de los niños; el nuestro tendría jacuzzi y el de los niños tina. Para eso se necesitaba hacer obra en ambos y pensamos que sería buena idea conseguir a una persona que hiciera albañilería y plomería. Resulta que un vecino de la colonia lo podía hacer, nos lo recomendó una amiga de mi suegra. Un sábado que estábamos con mis mamá, llegó el trabajador para revisar los baños y hacer un presupuesto; mi esposo lo atendió.
    
    En la noche ya que me preparaba para dormir noté que mi tanga no estaba en la regadera; normalmente las uso, las lavo y a la segunda o tercera puesta las meto a la lavadora. Me parecía muy raro, pero probablemente Raúl, mi esposo, la había guardado para que no la viera el trabajador. Al día siguiente me bañé temprano, dejé a los niños en la guardería y fui al gym, cuando volví estaba esperándome el trabajador. Entramos y mientras él trabajaba en el baño de los niños me metí a bañar. Después de vestirme fui a casa de mi mamá un rato, no quería estar con el escándalo del trabajador rompiendo ...
    ... piso.
    
    En la tarde, ya con los niños en casa, al estar juntando la ropa sucia, vi que estaba revuelta y un par de mis tangas estaban hasta arriba. Me puse a buscar la tanga del día anterior y no apareció. Me molestó mucho al principio, pero debo reconocer que después me fue desagradando menos la idea; empecé a ver algunas ventajas. Raúl era bue proveedor, pero por alguna razón había perdido interés sexual en mi y cuando teníamos relaciones francamente eran de flojera, muy mecánico, muy rutinario, no me chuleaba casi, así que sentirse deseada por un hombre sería rico; además ver no hace daño, provocar tampoco y en una de esas hasta descuento podríamos obtener sólo por enseñar un poco y dejarle oler mis calzones o llevarse alguno sucio de vez en cuando. Y por qué no, si se me antojaba pues dárselas. Decidí coquetearle, dejarlo ver.
    
    Al día siguiente lo normal, llevé a los niños a la guardería, fui al gym y al volver ya estaba el plomero esperándome. Entramos y me metí a bañar, después salí en toalla y me pasee un poco por la casa esperando que me viera al pasar por el baño de mis hijos; al vestirme me puse unos mallones blancos algo gastados para que se transparentara un poco me puse tanga negra un poco pequeña y una blusita de tirantes muy corta y bastante escotada, se veía mucho el bra y el nacimiento de mis tetas. Después de un rato me bajé los tirantes de un lado y fui a ofrecerla agua de limón al trabajador (Manuel).
    
    Manuel: Ay, muy amable, doña.
    
    Yo: Cómo “doña”? ...
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