-
De monja a putita (parte 2)
Fecha: 09/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Montes Federico, Fuente: CuentoRelatos
... besar sus pechos y jugar con mi mano en su conchita, bajar a lamerla y jugar con mis dedos en su vagina hasta que sentí como se iba calentando. Usé un vibrador apoyado en su clítoris mientras chupaba sus pezones hasta llevarla cerca del orgasmo. Volví a lamerla y besarla mientras con mis dedos llenos de lubricante, incursionaba en el anillo de su ano. En los primeros momentos se cerró, instintivamente. Pero de a poco se fue aflojando. Me llevó largos minutos y muchas caricias para poder introducir la punta de mi dedo. Lo dejé allí mientras mis chupadas y lamidas la llevaban a una acabada. No saqué mi dedo mientras, con más caricias y juegos, volvía a sentir que se movía al compás de los estímulos. Saqué mi dedo y fui introduciéndole en el ano, suave y delicadamente un dildo especial para iniciar un culito. Cuando el mismo entró hasta la mitad, le apliqué el vibrador mientras seguía con mi boca en su conchita. Empezó a tensarse y apretar mi cabeza contra su pelvis a la vez que el dildo entraba cada vez más hasta tenerlo todo dentro. La hice poner boca abajo y, mientras con una mano la masturbaba, con la otra jugaba con el dildo en su cola. Después le saqué despacio el juguetito, la puse de lado, me acosté tras ella y le apoyé la punta de mi pija en ese agujerito ya bastante dilatado. El brazo que pasaba bajo su cuello fue a tomarle un pecho y masajearlo mientras le decía al oído que me tenía muy caliente y que tenía muchas ganas de disfrutar con ella su culito. Que ...
... sintiera como me tenía la pija al palo en la puerta de su colita. Que era la putita más deseable que conocía y que tenía ganas de penetrarla toda. En medio de eso, de golpe, la cabeza de mi pene entró en su cola y ella dio un respingo, un gemido y se quedó quieta. -“¿Te duele Laurita?”. -“No mi vida, me sorprendió y hubo una leve sensación de dolor, pero ahora ya no. ¿entró toda?”. -“No mi amor, solo la cabecita, pero el resto es una cuestión de paciencia, tu colita se tiene que abrir sola”, le dije a la vez que la besaba y la acariciaba. “Sos mi putita divina Laura y tenés un culito hermoso.”. De a poco, muy lentamente y con todo el cuidado de esperar que su culito me permitiera entrar sin presionar, fue penetrando mi pene hasta estar totalmente dentro de ella. Nos quedamos quietos un momento y le dije que ella se moviera cuando se sintiera a gusto. Al rato empezó suavemente a mover su cola para sacar y meter muy lento y muy poco mi miembro. Pero este ritmo se fue intensificando y terminamos cogiendo con todo, saliendo casi entero de su cola para volver a entrar mientras ella se acomodaba para recibirme. -“Me gusta, me encanta tu pija en mi cola. No pares. Cogeme todo el culo, haceme tu puta. ¡Dios!”, dijo a la par que se encorvaba y gemía en un intenso y fuerte orgasmo. Cuando se repuso, le di un beso en la nuca y le pregunté si lo había disfrutado. “Mucho”, me dijo. Que no creía posible que el sexo anal diera tanto placer y que maldita la suerte de no haberme ...