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Una joven accidentada y un hombre maduro (3 de 3)
Fecha: 12/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: mc70, Fuente: CuentoRelatos
No había vuelta atrás y, sobre todo, era la primera vez que me ocurría una cosa así, así que decidí que era el momento de cumplir todas mis fantasías y de dejarme llevar por el placer sin importarme nada más. Durante toda mi vida, solo había habido una mujer, un solo cuerpo se me había entregado, una sola boca había mamado mi polla y un solo coño había tocado, perforado, taladrado, penetrado y hoy se me ofrecía lo que tanto había soñado y nunca me había atrevido a buscar. Pero era diferente, no lo había buscado, sino que había venido a mí. Decidido a dejar salir mi verdadero yo, tantas veces reprimidos… como ya estábamos en el polígono junto a la Universidad, decidí buscar una calle más tranquila, y encontré una sin salida con un enorme descampado al fondo, y hacia allí dirigí el vehículo. Frené, eché el freno de mano y me dediqué a tocarla. Mis manos estaban desatadas y no podía creer lo que un cuerpo tan sensual estuviera a mi disposición, así que le quité la cazadora vaquera y la tiré al asiento de atrás, mientras ella buscaba una y otra vez mi polla cada vez que al desvestirla, tenía que dejar de mamarla. No podía esperar siquiera a quitarse la camiseta, y pretendía lanzarse de nuevo a por ella. —Espera, Zorra, que no vas a pasar hambre esta mañana… no te apures, que tendrás tu leche. Te la daré para que te la bebas toda y no dejes escapar ni una sola gota —le dije mirándola a los ojos directamente, esperando ver la reacción a mis palabras. —Eso espero, y ...
... hazlo pronto, que cuando pruebo el sabor del semen, es cuando verás lo puta que puedo llegar a ser —decía mientras me miraba y pasaba sensualmente un dedo por sus labios. Le bajé la falda y la tiré al asiento de atrás, mientras que no tuve la misma paciencia con sus braguitas de algodón, a las que le metí dos dedos y de cada mano para hacerla jirones y poder arrancárselas sin necesidad de quitárselas. —Ummm… me pone muy perra que me rompan la ropa, cabrón. —Y a mí me pone sentir un coño empapado como he notado el tuyo antes —le dije yo mirando su desnudo coño tras haberle arrancado las bragas. —Así que te gusta lo mojado que está mi coño, ¿no? —dijo mientras apoyaba su espalda en la puerta y se ponía totalmente de frente a mí, subiendo una pierna sobre el salpicadero y la otra, pasándola entre los dos asientos delanteros para quedarse totalmente abierta de piernas ofreciéndome su coño ante mis ojos… Mientras decía eso, sus dedos jugaban con su clítoris con una mano y los dedos de la otra, no paraban de mover los labios vaginales a un lado y a otro, separándolos lentamente y volviéndolos a juntar, mientras de vez en cuando, se llevaba los dedos a la entrada de su coño para introducir la yema de los dedos y llenarlos de la brillante humedad que emanaba de su sexo. —A mí también me gusta sentir mi coño mojado mientras me masturbo para un hombretón tan mayorcito como tú —dijo mientras forzaba su voz haciendo que aún pareciera más pueril y más infantil, sin querer ...