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Fecha: 13/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Gays Incesto Autor: maroso, Fuente: SexoSinTabues30
Apoyado en sus codos sujeta al niño por las muñecas con una mano mientras que con la otra silencia su llanto. Sus fuertes piernas mantienen completamente abiertas las del menor obligándolo a levantar el coxis para no quebrarse. La postura forzada permite al adulto penetrar sin dificultad el esfinter ajado, poniendo a prueba la elasticidad de sus músculos. Leo siente que el dolor llega a su estómago cada vez que el hombre se queda quieto en su interior. Nota el cálido aliento de su violador en la cabeza mientras le escucha bufar como si de un toro se tratase. La desequilibrada batalla tiene un claro ganador de 43 años que incansable mete y saca su polla de forma pausada para alargar el placer, dando pequeños descansos al niño cuando siente próximo el éxtasis hasta que no puede más e inunda por cuarta vez la cueva ya encharcada por la leche almacenada en su interior. El pequeño Leo a sus escasos 7 años respira esperanzado cuando su ano es liberado del tremendo intruso y sus brazos adormecidos quedan libres también. Es volteado y nota el aliento agitado del embrutecido depredador acercarse a su cara. Una cachetada y un elogio que no entiende son el pago que recibe. Pero retrocedamos en el tiempo. Un año antes Leo empezó sus andaduras entre adultos cuando dejó que su tío materno lo desvirgara una de esas noches que pernoctaba en casa de los abuelos. Su tío se dejó llevar por la lujuria, tomado y caliente no pudo controlar sus hormonas y preñó por primera vez a su sobrino. Él ...
... mismo se justificaba pensando que una cosa llevó a la otra, que el niño sólo se quejó al principio, como es normal y que nunca opuso resistencia. Sea como sea, la realidad es que ese hombre en su treintena necesitaba aliviarse con frecuencia por lo que aprovechó las facilidades que el destino puso en su camino. Cuando yacía con el niño lo penetraba larga y pausadamente y cuando la calentura no podía esperar iba en su busca y lo follaba rápido en cualquier lugar discreto. Leo disfrutaba de los encuentros con su tío, especialmente cuando éste dejaba que le chupara la polla hasta correrse. Se sentía especial con las atenciones que recibía de su él y siempre estaba dispuesto a complacerle. Nada más verlo se impacientaba esperando alguna señal para ser follado. El destino fue cruel y alejó al activo follador del domado niño. El niño erró cuando pensó que un trabajador, avispado, alejado de su familia y su país podía ocupar el sitio que su tío había dejado. Ahora ese extranjero disfruta del culo del niño. Mal día escoge Leo para hacer una visita casual a Stefan. Los trabajadores disfrutan de su descanso y él tiene la libertad de perderse en el pueblo mientras la abuela acude al mercado, limpia la casa y prepara la comida. Leo se encamina temprano a la casa de aperos que hace la función de vivienda para el trabajador. Él cree que se encontrará con Stefan y que disfrutará del sabor de su polla. No le gustaba tanto cuando lo folla entre las cañas de forma rápida e incómoda, ...