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    Fecha: 13/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Gays Incesto Autor: maroso, Fuente: SexoSinTabues30

    ... embarrada con la leche de sus compadres penetra fácilmente. Lo folla tranquilo, no quiere correrse nada más meterla. Leo intenta satisfacerle, pero el culo le duele mucho y protesta. Stefan cambia de posición y empieza a besar al niño mientras se la mete otra vez. Con besos, elogios y promesas de que ya termina lo folla 10 minutos más. El orgasmo llega para uno y el alivio para el otro.
    
    Stefan limpia el culo del niño con una toalla húmeda y lo apremia para que se vista y vuelva a casa. Leo baja la cabeza, avergonzado cuando se encuentra con los otros hombres al irse del lugar. Camina chueco y su esfínter no recuperado no puede retener en su interior la blanca leche, ahora con tintes rojos en su interior.
    
    Al salir a la carretera un conocido del pueblo lo ve y se ofrece para llevarlo al pueblo al verlo renqueante. Conoce a Leo, siempre pensó que era un nene…digamos, delicado. Observa la mancha húmeda en los pantalones, cree saber de dónde viene y empieza a atar cabos.
    
    H- ¿Qué pasó Leo? ¿Estás lastimado? L- Bueno, un poco. Me caí. H- ¿A ver? L- No, es igual. Ya casi no me duele. H- Deja que te vea. Estás herido y hay que evitar que se infecte la herida. Vamos que te cure. L- No, da igual. H- No querrás que tu abuela se lleve un susto y te regañe por jugar tan lejos. ¿Te han pegado los rumanos por jugar por aquí? L- No…son mis amigos.
    
    El hombre lleva al niño a su casa para sanarlo. Limpia con agua y jabón las nalgas y el ojete también. El niño se queja por el escozor ...
    ... que siente. El adulto le pone crema para aliviarlo y confirma que ese ojete está cedido al máximo. 2 + 2 = 4
    
    El oportunista sujeto advierte al niño que tiene que inspeccionarlo porque sabe a lo que ha estado jugando con los rumanos. El niño baja la vista y confirma la sospecha del señor con su silencio y deja que lo acomode boca abajo. Oye como el vecino se despoja se su ropa y al girarse ve al hombre sin pantalones con su polla parada. Se asusta y empieza a llorar.
    
    El hombre inmoviliza a Leo con su cuerpo, apoyado en sus codos sujeta al niño por las muñecas con una mano mientras que con la otra silencia su llanto. Sus fuertes piernas mantienen completamente abiertas las del menor obligándolo a levantar el coxis para no quebrarse. La postura forzada permite al adulto penetrar sin resistencia el esfínter ajado, poniendo a prueba la elasticidad de sus músculos. Leo siente que el dolor llega a su estómago cada vez que el hombre se queda quieto en su interior. Nota el cálido aliento de su preñador en la cabeza mientras le escucha bufar como si de un toro se tratase. La desequilibrada batalla tiene un claro ganador de 43 años que incansable mete y saca su polla de forma pausada para alargar el placer, dando pequeños respiros al niño cuando siente próximo el éxtasis hasta que no puede más e inunda por tercera vez la cueva ya encharcada por la leche los rumanos. El pequeño Leo a sus escasos 7 años respira esperanzado cuando su ano es liberado del tremendo intruso y sus brazos ...