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Mi profesor Don Manuel 3ª parte
Fecha: 15/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Tiliref, Fuente: TodoRelatos
... follarme fuertemente. Me quejé y le grité que así no me gustaba porque me hacía daño el muy bruto. Nunca más lo intentó en esa posición. A mi me gustaba ver su cara de satisfacción relajada con los ojos cerrados consintiéndome que yo dirigiera la follada. Don Manuel cuando llevábamos mucho rato cogiendo me recostaba de espaldas a él con su miembro dentro de mi y sin apenas movernos lo prolongábamos durante largo rato. Solo tenerla toda dentro aunque no se moviera me llenaba y me excitaba a partes iguales y él acariciándome hacía pequeños movimientos con su pelvis para que entrara hasta hasta el fondo mientras mi espalda se arqueaba adaptada a su enorme barriga y sus gordas y duras tetas Era un hombre bruto pero con la suficiente educación necesaria para enseñar. Fumaba casi dos paquetes de cigarrillos rubios al día y bebía con frecuencia. El olor y el sabor de tabaco y alcohol me gustaba cuando nos besábamos y cuando iba algo bebido follaba mejor y olvidaba que yo no tenía vagina ni tetas. Me montaba en su polla y él ponía sus gruesas y tocas manos en mis muslos acariciandolos mientras permitía que yo lo besara en la boca, en las tetas y en su enorme barriga hinchada. Después le daba la espalda y montaba de nuevo acariciando sus enormes y ...
... colgantes huevos y besándonos sus musculadas piernas y las bolas de sus gemelos. Entonces me cogía por el torso y me recostaba sobre el sin sacármela y estábamos largo rato así a la vez que me acariciaba el pecho y los brazos dándome golpes de cadera para follarme en silencio que me hacían venirme de manera deliciosa sintiéndome querido y deseado por su fuerte corpulencia siendo yo la hembra con la cual se desahogaba Pero Don Manuel empezó a tener dificultades para peñarme. Como yo me corria dos o tres veces gozando de su gruesa y gran polla terminaba agotado y con el culo dolorido. Yo siempre le limpiaba la leche que había derramado en su enorme barriga con pañuelos que tenía en el salpicadero de su coche y empezaba a vestirme. Don Manuel me pedía que volviera a montar encima para el poder también eyacular pero a mi no me apetecía y le decía que se hiciera una paja mirándome. El se la cascaba fuertemente mientras yo me volvía a quitar la ropa para que me viera desnudo. Aquellas negativas de complacerle por mi parte lejos de perder interés por mi, le empezó a gustar que lo dejara a medias y como no podía obtenerme se enfadaba pero le excitaba que yo llevara la voz cantante y utilizara su cuerpo para satisfacer mi feminidad la cual iba en aumento irremediablemente.