-
El inicio de mi vida sexual (incesto). Parte 10
Fecha: 17/01/2026, Categorías: Gays Incesto Autor: Eze019, Fuente: SexoSinTabues30
... ofreció alzarme, pero me negué y no insistió, así que cuando apenas podía caminar empezó a apurarme y decirme cosas para que siga a su ritmo. Me frustré y en un esfuerzo sobrehumano corrí todo lo que faltaba a la escuela, solo para que al llegar quedé al borde de las lágrimas por causa del ardor inmenso que sentía ahí abajo. No podía sentarme, no podía caminar bien, no podía hacer nada. Estaba cansado, triste y ahora encima estaba lagrimeando frente a mis compañeros así que no sabía ni que hacer. Logré controlarme a pesar de todo y para cuando arrancaron las clases ya estaba «bien». —Hola —me dijo Sebas mientras entraba arrastrando la mochila. Siempre llegaba tarde y se sentaba a mi lado. Yo solo pude saludarle agitando la mano. —¿Que te pasa? Tenés los ojos rojos. —Nada. —Mentiroso. Lloraste. —No. Aceptó mi mentira sin creérsela, y empezó que contarme cosas que apenas escuché hasta que la maestra lo mandó callar. Era muy hablador y le costaba concentrarse así que siempre le retaban. Yo mientras tanto apenas podía quedarme sentado, me paraba, iba al baño, hice de todo pero no había caso. Perdí toda concentración y apenas estaba dentro de mí. —¿Que te pasa? —preguntó un amigo mío que se llamaba Fabio cuando vino hacia nosotros—. Tenés la cara rara. ¿Te peleaste con alguien? —Es que ayer no dormí —me excusé. Siempre fui un buen mentiroso, o eso creo. —Ah. Es que tenés cara de que todo te molesta. —Eso es porque todo me molesta. Sebas y ...
... Fabio se rieron tomándolo como un chiste y lograron sacarle una sonrisa. El resto del tiempo hasta el recreo Sebas anduvo de meloso, dando abrazos y diciendome cosas. Era raro de él porque no tocaba a nadie ni con un palo y solo lo hacía cuando veía a alguien triste. Lo notó en mí supongo. Maxi lo crió demasiado bien en ese tipo de cosas. Ya en el recreo Fabio y Sebas decidieron quedarse conmigo cuando les dije que me sentía mal y que no podía jugar al fútbol. —¿Querés jugar a adivinar el sabor de mi jugo? —preguntó Fabio, sacando su botella. —No. —Dale, solo una vez. Si adivinás, te doy media galletita. —Naranja —respondí sin pensar. —¡Era de durazno! Perdiste —dijo satisfecho, mientras le daba la mitad de su galletita a Sebas en vez de a mí. —¡Eso no vale! —protesté, y Sebas se rió con la boca llena. Terminó dándome varias en compensación, era muy caritativo con los sufrientes como yo. Por un rato, me olvidé del ardor, del cansancio, de todo. Solo éramos nosotros, tres nenes en un aula, haciendo lo que mejor sabíamos: compartir el mundo como si fuera un juego. Los últimos 5 minutos ya fui de mal en peor, tenía frío y calor a la vez y todo daba vueltas. Sebas se dio cuenta y después de darme un abrazo tocó mi frente. —Estás caliente. Muy caliente. ¿Le digo a la profe? —No por favor Sebas, no quiero. —Pero estás enfermo. —No porque mi tía se va a enojar. —Mmm, no sé. Está bien. No me sirvió de nada su silencio porque apenas ...