-
Juegos del deseo - Ammy - Cena familiar 11
Fecha: 19/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
... sentir sus dedos en una penetración más estrecha, me hacía respirar con agitación en la medida en que me penetraba con más dedos cada vez, ensanchando mi culo, penetrándome con ellos muy despacio, de una manera deliciosa, de una forma que de pronto me hizo gemir sin que me preocupara de quienes me rodeaban ni de lo que pudieran decir. Era maravilloso desconectarse por un momento del mundo, sentir cómo todo se reducía a los dedos de mi sobrino penetrándome por detrás mientras yo movía sutilmente el trasero y gemía como una maniática necesitada de cariño, necesitada del cuerpo de un hombre, de estar con alguien que no tuviera el alma tan destruida como lo era ese bastardo que seguía siendo mi marido. Pensar en mí como una mujer descuidada por su hombre, fue lo que me llevó a analizar lo que había sido mi vida sexual en los últimos años, con esas breves sesiones de sexo inocuo y aburrido, donde me sentía tan alejada de mi esposo, donde parecía que solo tenía sexo conmigo para satisfacerme o tal vez para que dejara de molestarlo, una actitud que me hizo pensar que solo estaba conmigo para guardar las apariencias, par ano levantar sospechas que de alguna manera me hubieran llevado a conocer su secreto, su abominable vida oculta. Por fortuna aquel tren de ideas se vio opacado muy pronto por las habilidades de mi sobrino, cuya experiencia lo hizo decidir que meterme un par de dedos en la vagina sería una buena idea para hacerme perder la cabeza, para hacer que me ...
... retorciera de gusto, que sacudiera el culo con fuerza mientras una inesperada oleada de placer se apoderaba de mi cuerpo, dejando mi pensamiento en blanco, logrando que solamente pudiera concentrarme en la creciente humedad de mi vagina y en la forma como continuaba penetrando mi ano, hasta que ese chico se detuvo de golpe, obligándome a abrir mis ojos y voltear a verlo, odiando que se hubiera detenido, sin explicarme por qué lo hizo, encontrándome con esa expresión en su rostro que me hizo sentir un escalofrío cuando me di cuenta de que se estaba preparando para penetrarme con su miembro y comenzar de una buena vez con lo que aquel castigo nos demandaba hacer. - Tranquila, tía, solo trata de relajarte, solo afloja tu cuerpo y yo me encargo de todo - me aseguró, con una voz tranquilizadora pero muy segura, haciéndome obedecerlo, preparándome para lo que venía, para ese momento que llegó demasiado pronto, en el que sentí cómo su miembro empujaba sobre mi orificio, entrando con mucha facilidad, provocándome al mismo tiempo una grata sorpresa y el enorme placer que acompañó a esa sensación de abrirme para él, experimentando cómo las paredes de mi ano se estrechaban contra su miembro, acariciándonos mutuamente mientras recargaba mi cara en la cama, con los ojos cerrados, sin ser consciente de que mi rostro estaba dirigido hacia mi marido hasta que abrí los ojos segundos después y nuestras miradas se encontraron, inyectándome la misma rabia que sentí minutos atrás cuando descubrieron su ...